San Sebastián. DV. Un joven de nacionalidad colombiana aceptó ayer una condena de cuatro años de prisión por acuchillar a otra persona en San Sebastián. El inculpado mostró su conformidad con la pena, después de que la Fiscalía redujese la petición inicial que era de ocho años.
Los hechos tuvieron lugar la noche del 13 de diciembre de 2006, cuando el acusado, Freidy Andrés A.E., acudió a la plaza de Armerías, en el barrio donostiarra de Amara, provisto de un cuchillo de unos veinte centímetros de hoja oculto entre su ropa. El inculpado esperó allí la llegada de otra persona y una vez que ésta se personó le exigió la entrega de una balanza de precisión que días antes le había prestado.
Las explicaciones que el interlocutor ofreció sobre la imposibilidad de devolverle el utensilio para el pesaje no convencieron al acusado, quien le propinó un cabezazo. Esta agresión dio origen a un enfrentamiento físico entre ambos que finalizó gracias a la mediación de terceras personas.
Tras ser separados, el acusado extrajo el cuchillo que portaba y lanzó a su ponente una cuchillada al pecho. El agresor, sin embargo, no alcanzó su objetivo, toda que vez que la víctima, de manera instintiva, interpuso su brazo. De esta forma, el arma atravesó el tercio inferior del brazo izquierdo y seccionó parcialmente la arteria humeral, lo que le produjo una profusa hemorragia.
Tras este primer ataque, el acusado se dirigió nuevamente hacia su víctima con intención de asestarle una nueva cuchillada. Sin embargo, el inculpado desistió ante la intervención de las personas que se encontraban en el lugar y que acudieron en auxilio del herido.
La Fiscalía solicitaba inicialmente para el acusado ocho años de cárcel por un presunto delito de homicidio en grado de tentativa. Sin embargo, ayer, antes del comienzo del juicio, llegó a un acuerdo con el acusado quien aceptó la condena de cuatro años por un delito de lesiones dolosas. El acusado tendrá que indemnizar la víctima con 2.175 euros por las lesiones y con otros 1.800 por las secuelas que le han quedado.
Al mostrar el acusado su conformidad con la condena, la resolución no puede ser recurrida.