EIBAR. DV. La restaurada talla de la Virgen de Arrate será presentada este domingo, en la misa de las letanías que tendrá lugar en el santuario. En el mismo acto, se llevará a cabo la presentación de todas las labores de renovación que se han realizado por parte de la restauradora Carmen Martín. Primeramente, sobre las 12.00 horas, tendrá lugar una misa cantada, con txistularis y dantzaris. Al final del acto, Carmen Martín explicará el trabajo que ha realizado. A continuación, como es tradicional, la Virgen saldrá en procesión por la campa.
En esta ocasión, y de manera excepcional, será la talla original la que será llevada a hombros y no la réplica como en anteriores celebraciones. Al finalizar la procesión tendrá lugar un lunch en la sociedad de baserritarras Andirao, en Arrate
El Ayuntamiento ha sufragado los trabajos de renovación de la talla, con un coste total de 8.200 euros. La concejala, Nerea Alustiza, declaraba que «los trabajos de renovación de la talla han sido sufragados enteramente por el Ayuntamiento. No hemos precisado de ninguna ayuda. Desde el Consistorio se había planteado la necesidad de efectuar un chequeo profundo de la imagen. Ahora, queremos que los eibarreses conozcan la talla renovada».
Muchas actuaciones
La imagen de la Virgen ha sido sometida a un proceso de restauración, después de haber sufrido la talla original muchas intervenciones a lo largo de la historia.
«En las imágenes que han contado con mucha devoción, como la de la Virgen de Arrate, se han producido muchas intervenciones anteriores que han deteriorado su policromía.
Esto ha hecho que sea muy difícil, casi imposible, recuperar su policromía original», resume Carmen Martín, la restauradora que ha llevado a cabo en Arrasate el trabajo de puesta a punto de esta imagen, patrona de los eibarreses. La restauración se ha realizado a lo largo de los últimos cinco meses.
Esta arrasatearra, que realizó hace años la renovación del retablo del santuario de Arrate, asegura que el deterioro de la talla, una imagen de estilo gótico que data del siglo XIV, se explica por varias razones pero, sobre todo, por las intervenciones que se han efectuado en estos siete siglos y que en algunos casos han contribuido a empeorar su estado.
«A lo largo de este tiempo se han realizado varias actuaciones y algunas no han sido acertadas, porque probablemente no fueron realizadas por personal especializado. También hay que considerar que la imagen ha sido objeto de procesiones y toda caída produce un daño añadido», explica la restauradora Carmen Martín. Las intervenciones sobre la talla se debían a modificaciones, sin valor artístico o sin ningún criterio.