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«El pueblo se dejó llevar por la pasión el Dos de Mayo»
02.05.08 -

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«El pueblo se dejó llevar por la pasión el Dos de Mayo»
«El pueblo no entiende de planes ni estrategias, reacciona con el corazón». Así explica Miguel Artola (San Sebastián, 1923) el estallido, hace doscientos años, del conflicto que enfrentó al pueblo español con el ejército francés. El historiador donostiarra, reconocido como el más lúcido cronista de aquella época de la Historia de España, es uno de los especialistas que analizan la Guerra de la Independencia en dos libros de reciente publicación. Aquí repasa las causas y consecuencias de aquel conflicto.
-¿Cómo le contaría a alguien que no tuviera ni idea qué fue la Guerra de la Independencia?
-Fue la ocupación del país por el ejército de Napoleón, que había entrado por los Pirineos como aliado de España para invadir entre los dos países Portugal. Cuando se produce un vacío de poder por el enfrentamiento entre Carlos IV, su hijo Fernando VII y el favorito del rey, Godoy, Napoleón vio la oportunidad de sumar un nuevo territorio a su Imperio y pensó en su hermano para el trono español. Así que las tropas que estaban por todo el país de paso, tomaron las ciudades y los centros de poder. La hostilidad del príncipe de Asturias hacia Godoy, era clara. Godoy se había casado con una hija del infante don Luis y por un tratado le sería asignado el principado de los Algarves. Fernando, mientras, había solicitado la mano de una princesa imperial sin que su padre lo supiera para reforzar su posición. Los dos se tendieron trampas que desestabilizaron la monarquía.
-¿Celos profesionales?
-Profesionales no, el heredero era Fernando. Pero quería quitarse de en medio a Godoy, el favorito, y éste a él. Napoleón aprovechó para anexionarse parte del territorio. Cuando Fernando iba hacia Bayona para reunirse con él, antes de la abdicación y pensando que el francés le apoyaría, el pueblo le pedía que no lo hiciera.
-El problema es que el pueblo no aceptó al francés.
-La administración borbónica estaba descabezada y tenía órdenes de cooperar con los franceses. Las Juntas de gobierno no tenían muy claro si resistirse o combatir, y al final muchas decidieron luchar por la independencia. El pueblo quería movilizarse contra el invasor. El pueblo se dejó llevar por la pasión, no entiende de estrategias ni de planes, sino de corazón. De ahí los levantamientos populares de los que el Dos de Mayo en Madrid son el máximo exponente pero que se dieron en otras zonas.
-¿El sentimiento fue igual en todo el territorio?
-Hubo zonas que se lo pensaron más, que no querían alzarse y que tardaron en sumarse. La Junta de gobierno y el Consejo de Castilla se sometieron a Murat y ordenaron a las autoridades provinciales el mantenimiento del orden público. Hubo lugares en los que se ejecutó a los responsables de estas Juntas por negarse a participar. Así se crearon los llamados poderes revolucionarios que actuaron según lo que pedía el pueblo.
Derrota de Napoleón
-¿Qué momento de la guerra destacaría como clave para lo que ocurriría después?
-La batalla de Bailén, en julio de 1808, que condujo a la capitulación. Gracias a una maniobra envolvente y a la resistencia a los asaltos, los españoles cambiaron la situación estratégica. Por primera vez los franceses sufrieron una derrota.
-¿La guerrilla nace en este periodo histórico?
-El concepto de grupo de ciudadanos armados en escaramuzas ya existía. Lo que nace en la Guerra de la Independencia es la estrategia de la guerrilla, precursora de los movimientos revolucionarios del siglo XX en todo el mundo. Fue entonces cuando pequeños grupos armados comenzaron a atacar sistemáticamente al ejército regular, a emboscar a las pequeñas partidas, a interrumpir las comunicaciones y los suministros.
-¿Subestimó Napoleón el poder del pueblo?
-No y sí. Subestimó la fuerza del ejército regular primero y de las guerrillas después. Creyó que mandando a sus hombres, como en una guerra común, todo quedaría solucionado, y no fue así. Creyó que pacificando las ciudades bastaría pero la guerra se hizo eterna y las tropas se consumieron. La guerra de España supuso la derrota de Napoleón. Nunca antes había capitulado ningún ejército francés, ni siquiera el de Egipto.
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