Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 6 julio 2008

Local

Estás en: diariovasco.com > Local
TRÁFICO
Casi la mitad de los test de drogas a conductores en Gipuzkoa da positivo

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
san sebastián. DV. El cerco contra los conductores que se ponen al volante tras consumir sustancias que alteren su conducción se estrecha. Si hasta hace poco los controles se circunscribían a las alcoholemias, desde finales del pasado mes de noviembre los test de consumo de drogas en las carreteras vascas son práctica habitual.
La mayoría de estos controles se concentran los fines de semana y en zonas concretas, como los alrededores de discotecas o lugares de alterne. Quizás de ahí lo sorprendente de los resultados. Casi la mitad de los controles realizados en las carreteras guipuzcoanas dieron positivo en consumo de algún tipo de droga.
No obstante, también se están empleando estos test en la investigación en caso de accidente de tráfico, infracción grave o presencia de síntomas de consumo de sustancias en el conductor detectados por los agentes. El pasado 28 de abril, sin ir más lejos, un varón de 29 años fue detenido tras dar positivo en el test de droga al verse involucrado en un accidente entre dos turismos y un camión en la N-I, en Andoain. En el percance, una mujer resultó herida leve.
Según los datos del Departamento de Interior, desde el pasado 24 de noviembre de 2007 hasta el 31 de marzo la Ertzaintza llevó a cabo 166 test de droga en las carreteras de Gipuzkoa, de los cuáles 72 arrojaron un resultado positivo. En todo el País Vasco se realizaron 458 pruebas, de las cuáles 162 dieron positiva.
En lo referente a 2007, la Policía Autónoma tramitó tras los controles realizados en Gipuzkoa 26 expedientes de tráfico por consumo de drogas (artículo 27.1 del Reglamento General de Circulación) y otros cinco a conductores que no se sometieron a la prueba (artículo 28.1).
El conductor que da positivo en un test de droga se expone a una sanción administrativa que puede acarrear una multa de hasta 600 euros, la pérdida de seis puntos del permiso y la retirada del carné de conducir durante tres meses. Negarse a realizar la prueba también tendría el mismo castigo. Asimismo, «si se determina que la droga repercutía en la conducción» -añaden desde Interior-, podría considerarse un delito castigado con penas de 3 a 6 meses de cárcel o con multas de 6 a 12 meses y trabajos en beneficio de la comunidad, según la última reforma del Código Penal. Además, perderá el permiso de conducir por un tiempo mínimo de un año y un máximo de cuatro años.
Test de saliva
La prueba que la Ertzaintza realiza en las carreteras es un test de saliva que, en el caso de dar positivo en el consumo de algún tipo de droga, sirve para inmovilizar el vehículo. «Se trata de una prueba orientativa. Lo que se utiliza para sancionar siempre es el posterior análisis en el laboratorio que confirma ese positivo», aseguran fuentes de Interior. Precisamente, desde que se pusieran en marcha estos controles y hasta el pasado mes de marzo, la Ertzain-tza derivaba la realización de la prueba definitiva a los laboratorios de la UPV. Ahora, la Policía científica vasca cuenta ya con cromatógrafos que arrojan un resultado definitivo a la prueba preliminar. De momento, el laboratorio no ha invalidado ningún positivo, según fuentes de Interior.
Hasta la implantación de los test de droga en carretera, para corroborar que el conductor había consumido algún tipo de sustancia los agentes tenían que recurrir a análisis de sangre en centros hospitalarios, un proceso «más complejo» que el método que ahora se utiliza.
Desde noviembre, el test que usa la Ertzaintza es el mismo que utilizan los Mossos de d'Esquadra y la Policía del Reino Unido. Consiste en la recogida mediante un bastoncillo de una muestra de saliva del conductor que es mezclada con una solución líquida reactiva. Posteriormente, se somete a un test indicativo sobre una placa que revela si el conductor ha consumido algún tipo de droga durante las últimas horas. El método es capaz de detectar cinco grupos de drogas tanto estimulantes como estupefacientes: cannabis (THC), opiáceos, cocaína, éxtasis y anfetamina.
Si el primer análisis sale positivo, el vehículo se inmoviliza y los agentes obtienen una segunda muestra de saliva que será la que se remita al laboratorio de la Policía científica de la Ertzaintza y cuyo resultado tendrá categoría de prueba para tramitar la multa.
Al contrario de lo que ocurre con el alcohol, donde hay establecidas diferentes tasas en torno a la ingesta que resultan indicativas y si se sobrepasan acarrean una sanción, en el caso de las drogas, lo que sanciona el Reglamento General de Circulación «es conducir habiendo ingerido sustancias», según recuerdan fuentes de la Ertzaintza. A partir de ahí, se inician los trámites sancionadores, que pueden terminar con el conductor en la cárcel. Es decir, el test arroja luz en materia cualitativa y permite precisar qué sustancia ha consumido el conductor.
Concentración y reflejos
Como ocurre con el alcohol, la droga juega un papel muy importante en los accidentes de tráfico. Según datos del Instituto Vasco de Medicina Legal, de las 67 autopsias realizadas en 2006 a conductores fallecidos en accidente de tráfico, 11 arrojaron resultados positivos en el consumo de drogas, una cifra que representa un porcentaje del 16,5% de los siniestros mortales en carretera. Fue en Gipuzkoa donde más autopsias se practicaron y más positivos se descubrieron. De las 67 autopsias, 26 se realizaron en Gipuzkoa, con un balance de 5 positivos.
El efecto de las drogas en los conductores es diverso dependiendo de la sustancia ingerida. Las drogas depresoras del sistema nervioso, como los opiáceos o el cannabis «disminuyen la capacidad de reacción, su nivel de concentración y sus reflejos». A su vez, sustancias estimulantes como la coca, las anfetas o el éxtasis generan en el conductor «una falsa sensación de control que va acompañada de descoordinación y dificultades para ver y oír». Finalmente, el consumo de alucinógenos, como el LSD, «modifican la percepción de la realidad y produce visiones imaginarias al volante».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

Vocento
SarenetRSS