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RSS | ed. impresa | Regístrate | 19 julio 2008

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FIN DEL SECUESTRO
Los arrantzales están ya en casa

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Mikel Arana, Iñaki López, Juan Pedro Sesma y Jaime Candamil, en la terminal de Loiu. [APREA]
LOIU. DV. Los trece marineros vascos y gallegos del atunero Playa de Bakio están ya con los suyos. Han pasado la primera noche en sus casas. Hace cuatro días que fueron liberados por los piratas que les mantuvieron secuestrados en Somalia. El reencuentro fue ayer muy emotivo. Los abrazos entre quienes regresaban y aquellos que les esperaban fueron prolongados. Arrantzales y familiares no pudieron reprimir las lágrimas. «Ha sido bonito. Lo importante es que están bien y que todo ha terminado», manifestó Fátima Iturria, novia del pasaitarra Jaime Candamil.
Todos ellos están necesitados de descanso. Desean pasar las próximas horas en familia y piden a los medios de comunicación que respeten su privacidad. «Estamos reventados, queremos estar con los nuestros», manifestó el marinero vizcaíno Gotzon Klemos ante la nube de periodistas que le rodeaba.
Después de trece horas de vuelo desde las islas Seychelles, el avión Boeing 707 de la Fuerza Aérea española en el que la tripulación volaba tomó tierra minutos después de las siete de la mañana en el aeropuerto de Torrejón de Ardoz. Los trece pescadores estaban emocionados y físicamente agotados. La tensión vivida durante los días de secuestro ha hecho mella en todos ellos. A pie de pista les esperaban la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, el jefe del Mando Aéreo General, teniente general Carlos Gómez Arruche, y la subsecretaria del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Los marineros llegaron vestidos con ropa de verano y conversaron con la ministra así como con el resto de la delegación, antes de dirigirse al pabellón en que les esperaba el armador, Borja Soroa, y un representante de Pevasa, la propietaria del buque, entre otras personas.
La ministra expresó la «satisfacción» del Gobierno por el regreso de los cinco tripulantes vascos y los ocho gallegos. Dijo que todos se encuentran bien de salud y que un equipo médico del Instituto Social de la Marina certificó previamente que podían viajar de vuelta a su país. Espinosa, afirmó que el regreso representó «un momento de emoción» después de los días de cautiverio en Somalia y explicó que quieren mantener «cierta privacidad» en su reencuentro con sus familias, por lo que pidió que se mantenga una actitud respetuosa. «Su deseo es reencontrarse con sus familiares y poder descansar después de tanta tensión», indicó.
Despedida en Barajas
Un autobús trasladó posteriormente a los pescadores hasta el aeropuerto de Barajas. Allí, gallegos y vascos se despidieron. Unos tomaron un vuelo con destino a Vigo, otros a Bilbao. Los arrantzales llegaron al aeropuerto de Loiu con una hora de retraso sobre el horario previsto. Tras descender del aparato fueron conducidos a una sala reservada en las mismas instalaciones de la terminal, donde les aguardaban sus familiares que previamente habían expresado su deseo de mantenerse alejados de las cámaras y los flashes.
El encuentro, según indicaron testigos presenciales, resultó emocionante. El arrasatearra Mikel Arana abrazó a sus padres. Lo mismo hizo el pasaitarra Jaime Candamil. El calderetero recibió además los besos de sus dos hijos, Jon y Lander, y de su novia Fátima Iturria. Los restantes marineros, los vizcaínos Juan Pedro Sesma, Gotzon Klemos e Iñaki López vivieron también un feliz momento.
Testigos de excepción de todo lo que acontecía fueron el consejero de Pesca del Gobierno Vasco, Gonzalo Sáenz de Samaniego, y Paulino Luesma, delegado del Gobierno en el País Vasco. Ambos acompañaron posteriormente a los cinco pescadores hasta la puerta principal del aeropuerto para atender a los medios de comunicación. Gotzon Klemos se erigió en portavoz. El arrantzale, vecino de la localidad vizcaína de Forua, agradecido el apoyo de todos los periodistas y el de «la gente que ha estado con nosotros, sobre todo del Gobierno central y del vasco que se han portado divinamente con nosotros. Y ahora, perdonadnos porque estamos físicamente reventados y queremos estar con nuestras familias y descansar», señaló.
«Vienen de un secuestro»
A continuación, los pescadores regresaron con sus familias y cada uno partió hacia sus respectivos domicilios. Fátima Iturria, pareja de Jaime Candamil, expresó su felicidad por la llegada de todos los marinos. «Ha sido un reencuentro muy bonito. Llevábamos días deseándolo y por fin hemos podido abrazarlos. Lo importante es que todos se encuentran bien de salud y que están aquí de nuevo, con nosotros», dijo a media tarde.
Fátima Iturria, al igual que el resto de familiares, pidió a los medios de comunicación que estos días respeten la privacidad de todos ellos. «No debemos olvidar que vienen de sufrir un secuestro, es algo muy serio. Necesitan descanso y tranquilidad», añadió.
Si emotivo fue el regreso de los cinco vascos a Euskadi, no menos emocionante fue la llegada de los ocho marineros gallegos a Vigo. Todos ellos fueron recibidos por medio centenar de familiares y allegados, además de las autoridades, entre las que se encontraba el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño; el delegado del Gobierno, Manuel Ameijeiras; y la consejera de Pesca, Carmen Gallego.
Los cinco pescadores vascos del Playa de Bakio tienen previsto reunirse hoy en torno a una mesa. Todos ellos tienen motivos más que suficientes para celebrar su liberación.
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