san sebastián. DV. El ciclismo aficionado tiene un jardín en Gipuzkoa, que a poco que se riegue y que no revoleteen sobre él demasiados buitres, está más florido que nunca.
Primero fue la prueba de Aiztondo, luego el Memorial Valenciaga y ahora llega la Clásica de Santa Cruz, mañana, día 1, una carrera que cumple sus bodas de platino y que discurre en gran parte por el valle de Urola. La Gipuzkoa ciclista, y la que no lo es, está jalonada por valles que junto a su gran belleza unen unos trazados ideales para el ciclismo.
Legazpi, que auna tradición ciclista y calidad organizativa, contará con una carrera selectiva, una prueba de 162,5 kilómetros, con nueve puertos puntuables para el premio de la montaña.
Tiene más kilómetros, 137 por 162,2, que la primera etapa de la Vuelta al País Vasco, y también más puertos, nueve en vez de siete. Eso quiere decir que estamos antes uno de esos eventos que no necesitan mucho para que se conviertan en selectivos.
Con ese kilómetraje y ese recorrido, los aficionados más curtidos, los que más tiempo llevan en la categoría tienen ventaja sobre los chavales más 'tiernos'. Con veintiocho equipos en la salida y los mejores aficionados de este país, el gran favorito para poder vencer es David Belda. El ganador en Aiztondo y en el Valenciaga dijo que su siguiente objetivo era Legazpi y seguro que llegará bien preparado. Antonio Olmo, otro corredor del Fuerventura-Canarias, Rafael Valls (Comunidad Valenciana) y Andreiy Amador entran en esa lista de aspirantes al triunfo. Las formaciones vascas lo van a tener complicado para brillar ante estructuras tan potentes.