Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 5 septiembre 2008

Sociedad

FIN DEL SECUESTRO
Los trece marinos llegan de madrugada tras un breve paso de ocho horas en Seychelles
30.04.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
seychelles. DV. Los trece marinos españoles del Playa de Bakio llegan a las siete de la mañana de hoy en un avión militar a la base de Torrejón de Ardoz, después de un largo viaje de más de diez horas, con una escala en Egipto para repostar combustible. Posteriormente, se espera que el grupo vasco aterrice a las 11.25 horas en el aeropuerto de Loiu. Con ello pondrán punto y final al último día de su aventura, tras una jornada muy ajetreada que se inició en cuanto pisaron tierra en Seychelles.
El Playa de Bakio comenzó a verse en el horizonte, a la entrada de la bahía de Victoria, la capital de las Seychelles, a las nueve de la mañana. Una veintena de periodistas se habían congregado en la entrada del puerto porque, a última hora, el armador decidió acceder y permitir el paso a la prensa. El atunero, escoltado por la fragata Méndez Núñez, tocó tierra a las 9.30 horas, las siete y media de la mañana en España. En cubierta apenas se veía a nadie y tras colocar la pasarela, los primeros en subir a bordo fueron los miembros del nuevo relevo, con sus maletas y mochilas, junto al inspector de la empresa Pevasa. Unos y otros se reconocieron al momento y allí surgieron los primeros abrazos.
Entretanto aparecieron dos coches oficiales de los que se apearon el secretario general del mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, y el embajador español en Kenia, Nicolás Martín Cinto, ataviado con una gorra, que ha participado en las negociaciones de liberación de los rehenes. Ambos subieron a bordo y al cabo de unos minutos descendieron con el patrón del barco, el gallego Amadeo Álvarez, que en estos días se ha hecho conocido a través de su esposa, pues era una de las pocas que recibía llamadas del barco. Estaba prevista una pequeña rueda de prensa al pie del buque con los dos funcionarios españoles, pero era una incógnita si alguien de la tripulación iba a querer hablar con la prensa. Al final fue el patrón, que apenas logró articular palabra y rompió a llorar ante las cámaras. Fue la primera señal de la presión que habían vivido aquellos hombres. No habló más que dos minutos y ya no bajó nadie más. No querían remover lo que habían pasado.
El programa inicial del día preveía la salida del avión en pocas horas para llegar hacia la medianoche a España, pero por la mañana se anunció que la partida se posponía a las nueve de la noche, con llegada a las ocho de la mañana de hoy. El cambio de planes se debió a que la tripulación no tendría enlaces aéreos para volver a casa desde Madrid si llegaba tan tarde. Sin embargo, a última hora, hubo contraorden. El avión militar que los llevaba a casa no podía esperar y se volvió al plan original, sólo que despegando un poco más tarde. Al final, dejaron las Seychelles a las 18 horas, las 16.00 en España.
Durante las ocho horas en tierra, la tripulación salió a dar una vuelta, a airear sus pensamientos, a tomar algo, pero también a comprar ropa, pues llegaban con lo puesto. Los piratas les robaron todo. Victoria, la pequeña capital del archipiélago, de 20.000 habitantes, se llenó también de decenas de soldados de la fragata Méndez Núñez, chicos y chicas que bajaban encantados a tierra con el día libre. En total, 217 tripulantes. Se les podía ver a muchos comiendo en el Pirates Arms, el restaurante más popular de la ciudad. «También nosotros pasamos un poco de hambre», decían medio en broma medio en serio. Estaban un poco cansados porque llevan desde el 15 de febrero fuera de casa, de maniobras en el Golfo de Adén. Cuando volvían les tocó ir para Somalia. Se quedan en Seychelles hasta el viernes y se supone que regresan a casa el día 20, pero no lo saben con seguridad, porque ya les han retrasado la fecha más veces. Si pasa algo, tendrán que ir para allá.
En el Mar Rojo, por ejemplo, tuvieron que auxiliar a un velero francés, con un matrimonio, que estaba a punto de ser asaltado por piratas. «Entiendo que se arriesgue a venir aquí quien tiene que comer y trabajar, pero que a un rico se le ocurra pasar por aquí con el yate no me entra en la cabeza, estas aguas son terribles...», cuenta un grupo de mandos. Cuando se les dice que a la flota pesquera les gustaría que se quedaran por el Índico, para protegerles, sonríen. «Llama a mi mujer y díselo,... No, en serio, con un barco no haces nada, porque en cuanto lo saben los piratas te torean», comentan. En su opinión, lo idóneo es una coordinación entre países, como quiere impulsar ahora la UE. Y luego, ellos, a donde les manden.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

Vocento
SarenetRSS