SAN SEBASTIÁN. José María Arana, padre del tripulante del Playa de Bakio Mikel Arana, afirmó ayer que, en las dos comunicaciones que ha mantenido con su hijo tras la liberación del pesquero, el joven le ha asegurado que está bien, aunque él no se lo creerá del todo hasta que lo vea hoy, ya que teme que físicamente los seis días que ha pasado de cautiverio le puedan pasar factura.
José María Arana explicó que en las últimas conversaciones que ha mantenido con Mikel después de que los piratas somalíes que secuestraron el atunero liberaran a la tripulación, el joven no le ha contado «nada nuevo» sobre su cautiverio, aunque sí le ha insistido en que él se encuentra en buen estado.
«Llévame el perro»
A pesar de ello, el padre del joven no terminará de creerle hasta que le vea hoy a su llegada al aeropuerto de Loiu, adonde acudirá junto a otros familiares del chico, que le ha pedido que también lleve a su perro. «Todos estos días habrá estado muy fuerte -especula José María-, aguantando por la rabia que lleva dentro, pero igual al llegar se derrumba. Es un chaval y es fácil que cuando se vea libre de todo y esté con nosotros, el hombre se rompa».
En cualquier caso el joven sí le ha insistido en que «no quiere aparecer ante los medios», al igual que el resto de la tripulación del Playa de Bakio, porque «la gente está mal».
El padre de Mikel ha pedido además que se deje tranquilo a Mikel «por lo menos durante el próximo puente festivo», durante el que, como le ha transmitido su hijo, intentará «hacer vida normal y ver el partido de la Real Sociedad el sábado en Anoeta ante el Sevilla Atlético». EFE