LOGROÑO. El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, Juan Calparsoro, anunció ayer que propondrá la reapertura del caso del joven ciclista atropellado Enaitz Iriondo, pues el conductor del automóvil podría haber incurrido en un delito de «homicidio imprudente».
Calparsoro basa su demanda en que el conductor viajaba a gran velocidad y había tomado alcohol, en una cantidad permitida por la normativa, si bien la prueba de detección se realizó una hora después del accidente. El asunto experimentó un giro desde que el conductor que mató al ciclista notificase su decisión, luego desechada, de reclamar una reparación económica a la familia por los daños que sufrió su coche.
El accidente mortal ocurrió el 26 de agosto de 2004, cuando Enaitz Iriondo Trinidad, de 17 años y natural de Durango, regresaba en bicicleta al camping de Castañares de Rioja, en donde se encontraba de vacaciones con sus padres, Antonio y Rosa.
El fiscal remitió a la juez de instrucción de Haro, Marta Icíar Fernández-Hierro, un escrito en el que solicita la reapertura de las diligencias previas del caso. Calparsoro solicita a la juez de Haro que tenga en cuenta un nuevo atestado de la Unidad de Reconstrucción de Accidentes. Para realizar esta diligencia se desplazaron al lugar del suceso funcionarios de Tráfico con los que no se había contado cuando el caso fue juzgado.
Este informe ha sido especialmente significativo para Calparsoro, ya que refleja cuestiones como que el conductor corría a una velocidad de entre 140 y 160 kilómetros por hora, cuando la máxima permitida era de noventa.
Calparsoro se reunió hace unos días con el fiscal de Tráfico en Madrid para tomar una decisión conjunta sobre este caso. El Fiscal de La Rioja demandó que se elabore un nuevo informe que contenga todas las pruebas periciales y las declaraciones tanto de los padres del joven ciclista como de los propios testigos y del conductor del turismo, Tomás Delgado, que arrolló al joven.
El fiscal insistió en que su petición exige una nueva instrucción judicial. A juicio del ministerio público es preciso comprobar los datos referidos al punto de colisión y la tasa de alcohol que registró el conductor.
Pisar el acelerador
Para el fiscal jefe, el conductor prescindió a la hora de pisar el acelerador de las circunstancias de nocturnidad y la proximidad de un camping. A Delgado se le practicó una prueba de alcoholemia una hora después de ocurrido el accidente. En el test se registró una tasa 0,15 gramos de alcohol por litro de sangre, inferior a la autorizada por la ley. Sin embargo, dijo Calparsoro, «habría que preguntarse qué habría dado en el momento del siniestro». Por añadidura, el punto de colisión aún no está esclarecido. Un nuevo elemento que se ha ponderar, según el fiscal, es «la posición de la bicicleta en el momento del accidente».
El fiscal jefe manifestó que con su iniciativa «se está pidiendo que se investigue judicialmente, no una condena», explicó. COLPISA