SAN SEBASTIÁN.DV. La dirección del Partido Nacionalista Vasco busca en los últimos días con el lehendakari Juan José Ibarretxe una salida política que desactive los aspectos más rígidos de su hoja de ruta para la «normalización» de Euskadi. Esta estrategia conjunta pretendería evitar que, en el supuesto de no alcanzarse un acuerdo con el Gobierno central antes de junio, un rechazo del pleno del Parlamento Vasco a una eventual consulta popular precipite un anticipo de las elecciones autonómicas para el 25 de octubre. Esta hipótesis, la del adelanto, se maneja en medios nacionalistas, que admiten que no es precisamente un escenario idóneo para sus intereses. La apuesta del PNV pasaría por intentar agotar la legislatura.
Pero la expectativa del PNV gira en torno a la próxima entrevista entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con Ibarretxe. Zapatero confirmó ayer en un encuentro informal con periodistas que se reunirá con el lehendakari antes del pleno parlamentario de junio en el que tiene previsto pedir autorización a la Cámara para celebrar una consulta popular si no hay un principio de acuerdo con el Ejecutivo central.
Los círculos nacionalistas consultados han señalado que la luz verde a este encuentro institucional es «en principio una buena señal» si bien consideran que aún es prematuro y sostienen que es necesario que la entrevista no se dilate demasiado tiempo y no se celebre, por ejemplo, en puertas del citado pleno parlamentario. Las mismas fuentes revelaron que en principio no está previsto que se celebre un encuentro entre Zapatero y el presidente del EBB, Íñigo Urkullu.
Escepticismo jeltzale
Los mismos ámbitos se muestran escépticos sobre la existencia de voluntad política por parte del presidente del Gobierno para abrir un diálogo político de fondo con las instituciones vascas ante la actual estrategia política del Partido Socialista de Euskadi, que consideran que, después de su victoria en las últimas elecciones generales en el País Vasco, pretende aplazar el inicio de la negociación de un nuevo marco político a tener una posición de primacía después de los próximos comicios autonómicos.
Los nacionalistas vascos, que se sintieron especialmente decepcionados por la forma y el fondo empleados por Zapatero en el debate de investidura, se encuentran a la espera de los movimientos que pueda realizar Zapatero a este respecto. En este contexto se encuadra el último llamamiento efectuado por el presidente del PNV en Madrid al jefe del Gobierno para que abra el diálogo y evite el «choque de locomotoras» de la confrontación electoral.
El empeño de la ejecutiva del PNV es que, más allá de las diferentes opiniones que pueda haber en el partido, las decisiones internas trasladen al conjunto de la militancia jeltzale un mensaje claro y cohesionado. El EBB debatió ayer esta situación aunque al encuentro no asistieron ni el lehendakari ni los dirigentes alaveses, debido a sus compromisos por la fiesta de San Prudencio.
Fuentes del EBB han asegurado que la conexión entre Ibarretxe y Urkullu «es fluida y constante todos los días» y han aclarado que la estrategia va a ser compartida. Pero otros sectores jeltzales sí admiten en privado el escaso margen de maniobra que plantea la actual hoja de ruta, con un calendario de fases tasado. El PNV y el lehendakari Ibarretxe buscarían en ese sentido una salida sobre la búsqueda de un acercamiento de posiciones con el presidente Zapatero si detectasen en Madrid voluntad política, cuando menos, de abrir un proceso de diálogo sobre el futuro del autogobierno vasco y la negociación de un nuevo marco político.
En la dirección del PNV se reconoce que el pronunciamiento de la Cámara vasca en el pleno del 27 de junio constituye una incógnita ya que los parlamentarios de EHAK «harán al final lo que crean que más daño puede hacernos políticamente». Las fuentes consultadas no descartan en absoluto que la izquierda abertzale apoye en el Parlamento Vasco la propuesta de una consulta aunque ésta incluya una referencia expresa al necesario final de la violencia para abrir un proceso de diálogo entre el Gobierno y ETA así como un emplazamiento a la búsqueda de un nuevo marco político sobre el respeto al derecho a decidir.
Recursos judiciales
En el caso de que EHAK apoyase en el Parlamento Vasco la autorización de la consulta «habilitadora», las mismas fuentes dan por supuesto la puesta en marcha de diversas iniciativas judiciales para paralizar la propuesta, o bien mediante la vía del contencioso-administrativo o a través de un recurso del presidente del Gobierno ante el Tribunal Constitucional. Ambos procesos supondrían la paralización temporal de la consulta hasta conocer la resolución del contencioso o el fallo del Constitucional.
Según fuentes socialistas, Zapatero pretendería con su encuentro con Ibarretxe demostrar de nuevo la normalidad en el funcionamiento institucional dentro del respeto aunque a la vez le expresará su rechazo a cualquier estrategia que pivote sobre el derecho a decidir esgrimido por el nacionalismo más soberanista. Los socialistas consideran que Zapatero quiere en cualquier caso evitar que el PNV recurra a la baza del victimismo ya que consideran «de manual» que el tripartito se plantea espolear los resortes emocionales.
A su vez, el secretario general del PSE, Patxi López, explicó ayer que el entendimiento con los nacionalistas «también es posible con un lehendakari socialista» y confirmó que el objetivo de su partido es ganar las próximas elecciones autonómicas. «Creemos que lo que corresponde es la alternativa del PSE, entre otras cosas por higiene democrática, porque ya nos toca», dijo.
En una entrevista concedida al programa Los Desayunos de Televisión Española, señaló que la decisión de adelantar las elecciones autonómicas o agotar la legislatura depende del lehendakari y del PNV, y aseguró que preferiría que Ibarretxe se dedicara a gobernar para los ciudadanos en lugar de para sus obsesiones particulares y agotara la legislatura».