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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 septiembre 2008

Internacional

MUNDO
El reverendo amigo de Obama torpedea su campaña con un agrio discurso
29.04.08 -

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nueva york. DV. Desde que hace un mes y medio uno de sus sermones abriese la caja de Pandora de las diferencias raciales, Jeremiah Wright se ha mordido la lengua. Ayer, el incendiario reverendo que casó a Barack Obama y bautizó a sus dos hijas explotó como un volcán frente a las cámaras de medio país, en una calculada gira mediática con la que traicionó la máxima de su madre: «Es mejor quedarse callado y que piensen que eres un tonto, a despejar todas las dudas», recordó él mismo al explicar su silencio.
No dejó títere con cabeza. Durante el turno de preguntas, el pastor afroamericano de Chicago comenzó reafirmándose en una de sus más controvertidas declaraciones, aquélla en la que acusó a EE UU de haberse buscado los ataques del 11-S porque «lo dice la Biblia, no lo digo yo», advirtió desafiante. «Jesús dice 'No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti', y no se puede hacer terrorismo en otros pueblos y esperar que nunca se vuelva en contra».
Le aplaudían escandalosamente decenas de simpatizantes que le acompañaban, entre ellos miembros de los Panteras Negras y de la Nación del Islam, que le proporcionó guardas de seguridad mientras él defendía a su líder, Louis Farrakan, como una de «las figuras más importante de los siglos XX y XXI», dijo del personaje que más temen los blancos de EE UU. «No me vas a decir quién son mis enemigos», retó a la periodista. «Él no me encadenó, no me esclavizó ni me hizo de este color».
El reverendo demandó que su país deje de oprimir a los afroamericanos y les ofrezca una disculpa pública con acciones. «Si te piso y te pido perdón, pero sigo poniéndote el pie encima, ¿me perdonas?», cuestionó.
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