Ha nacido Paloma, la niña de sus ojos. Enrique Ponce se acaba de convertir en un feliz papá tras contemplar el nacimiento de su primera hija, que se llamará como su madre. El torero y Paloma Cuevas eran la viva imagen de la alegría cuando llegó su otra Paloma, que no se ha equivocado de fecha ni lugar como la de Alberti. No podía ser de otro modo: ha abandonado el nido materno un domingo, el día más torero de la semana. Y se ha presentado, con sus tres kilos de peso y cincuenta centímetros de altura, blanca y radiante como su nombre, bella como su mamá, considerada una de las mujeres más guapas y elegantes de España.
Enrique Ponce, quien en enero confesó que tal vez la niña viniese con la retirada como torero bajo el brazo, no se separó en ningún momento de sus dos amores. El parto tuvo que ser por cesárea, pero todo se desarrolló a la perfección, en la clínica madrileña del Rosario. El matador de Chiva no se perdió el irrepetible instante en que su bebé veía la luz. Maestro en la plaza y sabio en el manejo de muleta y espada, ayer el médico le cedió los trastos para que cortase el cordón umbilical y así tomar la alternativa en paternidad. Escena emotiva e inolvidable, colmada de sueños que compartir con su pequeña, que portará tranquilidad a su deslumbrante y apabullante carrera. Por ello, se dará un respiro para disfrutar de sus Palomas hasta el 10 de mayo, tarde en la que afronta su próximo paseíllo en Nimes. Y en el coliseo francés brindará una de sus mágicas faenas en el nombre de su hija.
Su esposa, que nunca ha ocultado su deseo de que cuelgue el vestido de luces, se muestra dichosa por partida doble al sentir cada vez más próxima la hora de la despedida: «¿A qué mujer de torero no le gustaría que su marido se retirara? Lo que pasa es que yo respeto mucho su profesión y dejo en sus manos y su corazón esa decisión tan importante. Pero me haría inmensamente feliz», declaró el pasado verano. Los recién estrenados papás, tan enamorados como aquel otoño de 1996 en que se casaron, anunciaron a sus íntimos el venturoso acontecimiento por sms: «Soy Paloma Ponce. Ya he nacido! Mi mamá y yo estamos muy bien. Mil gracias por todo vuestro cariño. Besitos».