ciclismo aficionado
La Clásica de Santa Cruz celebra sus bodas de platino
san sebastián. DV. Hay carreras que por su historia, palmarés y recorrido suelen estar marcadas en rojo en los calendarios más prestigiosos. Esas que los mejores quieren ganar, en las que se recuerdan hazañas entrañables, y cuyo recorrido tienen memorizado tanto ciclistas como público. En el campo profesional el Poggio, Koppenberg, Aremberg, La Redoutte o la Madonna de Ghisallo identifican carreras de referencia. En el amateur ocurre algo paralelo. La Clásica Santa Cruz de Legazpi es uno de los mejores escaparates de los aficionados a nivel estatal.
Las promesas visualizan ese ya mítico recorrido en el que hace pocas semanas Alberto Contador ofreció su primera exhibición en la Vuelta al País Vasco. El alto de Deskarga y las rectas que unen Urretxu con la Kale Nagusia de Legazpi han sido durante muchos años escenario de desenlaces espectaculares.
Desde el 5 de mayo de 1929, cuando se disputó por primera vez la Prueba Ciclista Legazpi, 74 vencedores han completado un palmarés de lujo. Ricardo Montero ganó aquella primera edición y solo la Guerra Civil y la posguerra detuvieron entre 1937 y 1942 la cita anual de esta localidad con el ciclismo. En 1978 pasó a llamarse Prueba Santa Cruz, y desde 1989 ascendió a la categoría de Clásica.
Este es además año de doble aniversario, ya que Telleriarteko Txirrindulari Elkartea cumple treinta años con el balance de 150 pruebas organizadas.
Su origen está ligado a Nekazari-Anaidia Elkartea, sociedad de baserritarras de Telleriarte, que comenzó organizando pruebas de ciclo-cross en 1976. Tras unas primeras ediciones exitosas se fundaba el club ciclista Telleriarteko Txirrindulari Elkartea.
La ilusión y el tesón de un grupo de locos por el ciclismo ha hecho posible desde entonces que Lepazpi cuente con una de las mejores carreras amateur de España año tras año.
El salto del barro al asfalto lo empezaron con las pruebas de las fiestas de San Juan, Aztiria y Santa Lutzi. El club también se encargó de la llegada de la etapa de la Vuelta al País Vasco en 1990, y a partir de entonces tomó el relevo al Ilintxa en la organización de la veterana Clásica Santa Cruz.
El presidente del club, Sebastián Santesteban quiere recalcar el trabajo de todo un grupo: «Más de sesenta personas coordinan el mismo 1 de mayo todo el trabajo y al personal de la carrera, y somos unos veinte los que antes de la cita gestionamos distintos asuntos».
«Ya en octubre empezamos a buscar el dinero necesario (seis millones de euros de presupuesto), y tenemos que agradecer la colaboración del pueblo de Legazpi. Las empresas y comercios se vuelcan con una tradición que gusta. Este año también traemos a 28 equipos de los más competitivos, y además los vencedores de la prueba acudirán a la entrega de premios».






