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RSS | ed. impresa | Regístrate | 3 diciembre 2008

Beti Erreala!

A MI AIRE
Si no lo veo (lo de Málaga), no me lo creo

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Si no lo veo (lo de Málaga), no me lo creo
Delibasic y Lillo, ayer en Zubieta. [MICHELENA]
Una Real hermosa, enorme, desconocida así últimamente, se redimió en el momento justo, se merendó al Málaga y de nuevo tiene derecho a soñar con algo grande.
Necesitaba una victoria para salir de la última decepción de Anoeta y emergió con una actuación magnífica. Necesitaba un mensaje de regeneración y lo envió en La Rosaleda. Necesitaba la Real una victoria convincente y ahí la tienes, báilala.
En las maneras de la Real del sábado se observaron las condiciones que determinan la autoridad en el fútbol. Para empezar, tuvo vocación protagonista. No se dejó impresionar por el ambiente, por aquella olla a presión, por aquel llenazo de una afición que gulusmeaba ya el ascenso... Y casi desde el pitido inicial le dijo a su rival: 'Aquí estoy yo'. Después, ejecutó un fútbol de verdad gracias a un planteamiento esta vez acertado, gracias a dos cambios puntuales y el resultado fue el que fue: la Real ganó con estilo y con recursos.
El fútbol no se compra y la Real sabía lo que quería desde el minuto uno: presión arriba, a la salida del balón, líneas más adelantadas, apoyos, desmarques. Y bandas. Eso, bandas. Y lo que ante el Hércules fue desorden, en Málaga fue orden. Y lo que ante el Hércules fue overbooking en el centro del campo, en Málaga fue versatilidad. Y hubo carácter. Y contragolpe. Y estrategia. Porque la Real hizo daño, mucho daño a balón parado. Qué daño. Los córners que botaba la Real eran puñales para la defensa y para el portero Goitia. Y las faltas, ídem de ídem. Para qué seguir.
Sentirse optimista cuando existen motivos es lo mejor que le puede pasar a cualquiera y el triunfo de Málaga ha servido para encerrar el pesimismo y resucitar los elogios. Normal, con la necesidad que teníamos.
Salió reforzado Labaka. Salió reforzado Mikel González. Salió reforzado Gerardo. Salió reforzado Garitano. Hace siete días escuchó música de viento en Anoeta y en Málaga hizo un partido táctico perfecto. Salió reforzado Aranburu. También el azpeitiarra oía murmullos últimamente, pero en La Rosaleda completó un segundo tiempo admirable. Salió reforzado, cómo nó, Martí, con quien se me están agotando los adjetivos. Salió muy reforzado Díaz de Cerio. Salió reforzado hasta Nacho, escondido en sus últimos partidos por indolente, pero con una actuación meritísima en Málaga. Salió reforzadísimo Gari Uranga, con dos contras espectaculares además del gol. Y salió reforzado, sobre todos, Delibasic.
Cuatro partidos ha necesitado Lillo para darle los galones de delantero centro, para enterrar un debate innecesario. Deli lo dejó claro en Málaga. Hasta el sábado, mientras Víctor tenía los boletos de titular, Delibasic penaba en el banquillo. Pero en Málaga puso en fila a los privilegiados que le pudimos ver en directo con una actuación deslumbrante. Delibasic mutiplicó su huella con un partidazo: qué manera de presionar, qué manera de dominar el abecé del fútbol, de buscar las segundas jugadas, el desmarque, qué manera de bajar a defender, qué actuación...
También salió reforzado Lillo. Si la Real perdía en Málaga, su rizada cabellera podía peligrar en este sorprendente mundo del fútbol. Sin embargo, introdujo dos retoques acertadísimos en el once, y con un esquema táctico perfeccionado, con un estudio pormenorizado del Málaga, diseñó una victoria tan necesaria como merecida. Tanto, que le llevó a ironizar con los de su gremio. Salud.
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