ZUMAIA. DV. El de ayer fue un día muy especial para el personal de la Residencia San Juan. Y es que una de sus residentes, María Teresa Arangoa Irañeta cumplía cien años. Con tal motivo, la dirección del centro preparó un pequeño acto en homenaje a esta brava mujer que estuvo acompañada por familiares llegados a Zumaia desde ciudades como Baiona y Donibane Garazi.
El homenaje tuvo lugar tras la misa oficiada por el vicario Javier Zubizarreta. El alcalde de Zumaia Iñaki Agirrezabalaga le hizo entrega de una réplica de la parroquia San Pedro, mientras que el personal de la Residencia San Juan le regaló un ramo de flores. En el acto también estuvieron presentes los miembros de Nagusilan que le regalaron a la homenajeada un broche. «¿Que son? ¿Bombones?», preguntó María Teresa, provocando las sonrisas de los presentes. «Le encanta el chocolate con churros», afirmaba una de las trabajadores de la Residencia.
Antes de entrar en la capilla donde se desarrolló el pequeño homenaje, el alcalde y trabajadores de la Residencia recordaban anecdotas de María Teresa y hacían mención del genio de esta menuda mujer llegada a Zumaia hará 54 años y residente desde hace once en la Residencia de San Juan. «Era gran amiga de Casilda, de la tienda de Bonifacio, al lado del Ayuntamiento. Vivía justo encima de la tienda y solía acompañarla en la tienda», mencionaba la directora de la Residencia, Arantxa Aizpurua. «Sí, aún recuerdo las broncas que me echaba cuando iba a la tienda», añadía cariñosamente Lore Aizpurua, vecina de la homenajeada en la calle Arritokieta y trabajadora en la Residencia.
Bien conocida entre los presentes su afición al canto, una improvisada coral quiso cantarle algunas piezas tradicionales navarras. Bastó escuchar los primeros compases de una canción típica de los San Fermines para que la propia homenajeada se lanzase a cantarla. «Cantar. Eso es lo que más le gusta», señalaba uno de los presentes mientras unía su voz a la coral.