La revista Hementxe, ba! que se edita en la Residencia San Juan recogía en su número 47 la biografía de esta mujer centenaria. María Teresa Arangoa Irañeta nació en la localidad navarra de Beruete el 28 de abril de 1908, la tercera de seis hermanos. A los cinco años fue a vivir a Pamplona con unos tíos que no tenían descendencia. A la edad de nueve años ganó el título de Ansoleaga por sus buenas notas en clase. Arangoa residió en la capital navarra hasta los veinte años. Fue entonces que decidió visitar a su única hermana, Jacinta, que residía en Irun, quedándose a vivir con ella. Según aparece reflejado en la publicación, «cuando su hermana se mudó a Lesaka, M.ª Teresa marchó con ella y allí conoció a Juan Arrospe, quien sería su marido. Contrajeron matrimonio el año 1954 y vinieron a vivir a Zumaia».
«A Tere le gustaban las labores y bordaba muy bien», escribía su biógrafo. «Entre otras cosas confeccionó y bordó el Alba de un joven que cantaba misa en Lesaka. '¡Quedó precioso!'», afirma. Añade que tuvo una propuesta para trabajar con el modisto Cristobal Balenciaga en París, invitación que declinó.
Conocida por su genio, la biografía señala que le gustaba jugar a las cartas, «aunque era mala perdedora». Afirma, asimismo, que tomó parte en diversas obras, «representando los papeles más difíciles».
En la revista definían a la centenaria como «alegre y divertida como las ricas piruletas que con Casilda elaborada. Fuerte y orgullosa como los pequeños escapularios que a la puerta de Arritokieta vendía. Risueña y cantarina como las coloridas fiestas que con San Fermín celebraba. Misteriosa y coqueta como los largos recitales que su memoria guarda».