Fermín Zárate dirige el siguiente escrito «En los actos celebrados en Irun conmemorativos del 77 aniversario de la proclamación de la II República Española, todos ellos muy emotivos, se han exhibido pancartas, en algunas de las cuales figuraba escrita la palabra Republika.
Si se trata sólo de una cuestión ortográfica al escribir el vocablo en idioma vasco, nada que añadir. Pero si con ello quiere darse a entender que aquella República. contra la que se sublevó una ristra de militares felones, era una especie de campo de Agramante propicio para extraer jugos políticos con los objetivos más diversos, veamos lo que escribieron y dijeron dos de sus hombres más preeminentes.
Don Manuel Azaña, su último presidente, el hombre más canallescamente odiado e injuriado por los vencedores y don Indalecio Prieto, el ministro de talante difícil de igual. Escribe don Manuel Azaña en carta que el 22 de abril de 1939 dirige a don Augusto Barcia. 'Con esa corriente de los nacionalismos locales exasperados durante la guerra, he protestado pública y privadamente, siendo éste uno de los mayores dislates que ha padecido la República en el curso de la contienda y de los que más han contribuido a que la perdamos'.
Indalecio Prieto, el 13 de julio de 1942, en el Teatro de la Comedia, de La Habana, proclama en un discurso: 'Los carlistas españoles tienen por lema Dios, Patria y Rey y podréis medir por mi amor a la patria si os digo que no se le antepone ningún otro. Todo mi amor está en España'.
Ése fue uno de los pensamientos perennes de aquellos dos hombres defensores de la libertad que encarnó la II República.
Esta República, con K, o sin ella, que al cabo de ocho años, después de defenderse heróicamente, fue aniquilada por una amalgama de fuerzas, en las que el fascismo no estuvo ausente ».