EIBAR. DV. La edición de un libro sobre los médicos Niceto Muguruza y su hijo Javier, junto al traslado del monumento instalado en el Sakun a un jardín, serán los actos principales del reconocimiento a ambas personas que programa el Ayuntamiento. Los dos médicos, desarrollaron un intensa labor en el municipio, que fue más allá de la simple atención sanitaria.
El Ayuntamiento de Eibar, a través de la comisión Ego Ibarra, publicará en octubre un libro sobre los médicos Muguruza que está preparando Antxon Narbaiza. También se va a recuperar el monumento a Niceto Muguruza que durante muchos años estuvo en los jardines del Sakun y que ahora se va a colocar en un espacio más céntrico, en los jardines de las casas de Bidebarrieta.
Niceto Muguruza ha tenido en Eibar -desde su temprano fallecimiento en 1920- tres monumentos. El primero se inauguró en 1920, meses después de su muerte en accidente de tráfico, y fue levantado por suscripción popular. Este monumento, situado aproximadamente donde ahora está el 'Insti' fue destruido en la guerra.
Poco después de la contienda se volvió a erigir otro monumento en el lugar, pero fue retirado al iniciarse los trabajos de construcción del 'Insti'. En 1971 se inauguró el monolito del Sakun y ahora, en 2008, volverá a cambiar de ubicación para ir a Bidebarrieta. Será ya su cuarto monumento. Cuando murió, Niceto Muguruza era todavía muy joven, 38 años, pero tuvo tiempo de desarrollar una intensa labor como médico, primer director del Laboratorio Municipal de Higiene de Eibar, conferenciante, publicista e investigador. También puso en marcha junto con otro grupo de médicos -Ciriaco Aguirre, entre otros- el Jardín de Convalecientes, que estaba donde ahora se situa el edificio del Instituto, en Jardines. Antxon Narbaiza, el autor del libro que se publicará, asegura que despleguó una gran actividad en numerosos campos. «Era una persona con muchísimas inquietudes sociales y culturales, era renacentista».
Pediatra en Eibar
Su hijo Javier Muguruza sólo tenía seis años cuando se quedó huérfano de padre pero continuó la saga familiar como médico. Fue durante años pediatra en Eibar y muchos le recuerdan todavía. El propio autor del libro en preparación, Antxon Narbaiza, fue atendido por este médico. Era también una persona con numerosas inquietudes culturales. Javier Muguruza se trasladó finalmente a Bilbao, donde reside en la actualidad su familia. Falleció hace ocho años, pero sus cinco hijos, sobre todo José María, mantienen vivo el recuerdo de su padre y su abuelo y la relación con Eibar.
José María Muguruza se muestra ilusionado ante las actividades que se están preparando para resaltar la figura de su abuelo -al que lógicamente no conoció- y su padre. Todavía hay muchísimas personas que, oyendo su apellido, le dicen: «El pediatra que me atendía de pequeño se apellidaba Muguruza». «Eso me ha pasado hasta en Cataluña», recuerda como anécdota.