SAN SEBASTIÁN/AZPEITIA. DV. Seis chavales de 14 y 15 años con las llaves de un BMW entre las manos. Poca gente no se detenía ayer a preguntarse en Azpeitia qué llevó a estos menores a arrancar el coche y lanzarse a la carretera. La fatalidad quiso que el BMW que uno de ellos conducía se despeñara por un barranco de más de 20 metros. Los seis resultaron heridos y tres de ellos continuaban ayer en estado grave ingresados en los hospitales Donostia y Cruces.
En la comarca del Urola ayer no se hablaba de otra cosa. El accidente ocurrido en la carretera de Oñatz conmocionó a los azpeitiarras y, especialmente, a las seis familias de los menores implicados. «Están vivos y no es poco», comentaban en el pueblo.
El percance tuvo lugar a las 16.30 horas del domingo. Al parecer, según relató a DV un familiar de uno de los heridos, los seis menores -de Azpeitia, Aizarna y Errezil- se habían acercado a la campa de Goena en ciclomotores, «como acostumbran a hacerlo a menudo». De hecho, los «cascos se encontraron más tarde en el maletero» del coche siniestrado.
La madre de uno de ellos, vecino de Azpeitia y de 15 años, «pidió a su hijo que le lavara el BMW 520 gris», por lo que llevó el coche a la citada campa, que muchos vecinos de los alrededores utilizan como lavadero de coches. Según las mismas fuentes, una vez dejado el turismo, la mujer «bajó al pueblo con su perro» asegurando «volver a buscar el vehículo una vez que lo limpiasen». Fue entonces cuando, supuestamente, los menores «cogieron el coche sin permiso» y se dirigieron hacia el barrio de Oñatz.
Por causas que se desconocen, a la bajada por la GI-3181, el BMW gris se salió de la calzada y se despeñó por un barranco de unos 20 metros de altura, dio varias vueltas de campana y finalmente fue a parar a una escombrera. Dos de los jóvenes salieron por su propio pie del vehículo. El conductor y otros dos todavía siguen graves.
Numerosos jóvenes, en coche, en moto o en bicicleta se acercaron hasta el lugar de los hechos en el momento del accidente. La angustia vivida en
la carretera de Oñatz el domingo por la tarde, con familiares de los accidentados presentes, no se puede explicar con palabras. Aún ayer, después de conocer el estado de los seis jóvenes, las caras de tristeza eran palpables entre sus compañeros, sobre todo, en Iraurgi Ikastetxea, donde estudian dos menores implicados en el accidente, entre ellos el chaval de Errezil ingresado con pronóstico más grave en Cruces. Algo parecido se vivía también en la ikastola Karmelo Etxegarai, de donde son alumnos otros tres accidentados. El sexto acompañante, herido leve, estudia para cocinero en Donosti.
La Ertzaintza sigue investigando los hechos y ayer pidió la colaboración ciudadana (943 083780) para esclarecerlos.