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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 23 febrero 2012

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Un austriaco encerró en un sótano a su hija durante 24 años y tuvo siete hijos con ella
La mujer, que tiene ahora 42 años, asegura que fue violada por su padre, de 73, desde los once años. El caso se destapó tras ser hospitalizada una hija.
28.04.08 - 08:07 -

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Un policía vigila la casa de la familia Fritzl, en la localidad austriaca de Amstetten. [reuters]
BERLIN. DV. La primera vez que Elizabeth Fritzl fue violada por su padre tenía once años de edad y nunca pudo imaginar que la tragedia que vivió de niña se convertiría en una historia de terror que duró más de treinta años. Su progenitor, Josef Fritlz, la anestesió, la encerró en el sótano de su casa, la esposó y allí la mantuvo secuestrada durante los siguientes veinticuatro años en Amstetten. Los detalles de la última tragedia humana han comenzado a salir a la luz y ayer, la población austriaca se enteró, gracias a la radio publica (ORF), que la mujer fue violada regularmente por su padre y dio a luz, a lo largo de su cautiverio a siete hijos, uno de los cuales murió tres días después de haber nacido. Tres de ellos vivían en casa de sus abuelos –habían sido adoptados supuestamente como niños abandonados que no tenían vínculo de parentesco con ellos– y los otros tres compartían el sótano junto con la madre.
El drama humano de Elizabeth Fritzl, que ha consternado a la nación alpina, fue descubierto a causa del mal estado de salud de su hija de 19 años, quien fue llevada por su padre-abuelo a un hospital de Amstetten el pasado día 19 tras decir que no la conocía y que la encontró inconsciente delante de su casa. Los médicos solicitaron la presencia de la madre y enviaron mensajes a través de la radio. Según la agencia de noticias austriaca APA, la Policía detuvo a Josef Fritlz, quien se encontraba en compañía de su hija en las cercanías de la clínica. El jefe de la Oficina contra el crimen de Baja Austria, Franz Olter, tras confirmar la detención del hombre de 73 años, relató ayer algunos pormenores de la confesión voluntaria de su hija.
El martirio
Según el oficial, Elizabeth Fritzl parecía estar psíquicamente perturbada y mostraba una pésima condición física. «Causó una impresión de extrema inestabilidad psíquica» y también mal aspecto físico, «pálida y parece mucho mayor de lo que es», dijo. Después de que la Policía le prometiera que nunca más volvería a ver a su padre y que sus hijos recibirían ayuda del Estado, la mujer se ofreció a relatar su martirio.
Según sus propias declaraciones, Elizabeth comenzó a ser violada sistemáticamente por su padre cuando cumplió 11 años y el 28 de agosto de 1984 fue encerrada en el sótano, después de haber sido anestesiada y esposada. Al día siguiente, Elizabeth fue declarada oficialmente como «desaparecida» y un mes más tarde, su padre presentó a las autoridades una carta de su hija donde la joven rogaba que nadie la buscara.
Esclava sexual
En los siguientes 24 años de cautiverio, Josef Fritlz convirtió a su hija en su esclava sexual y la dejó embarazada en seis ocasiones. En 1996 dio a luz a mellizos, pero uno murió a los tres días de haber nacido. Su padre sacó el cadáver del sótano y lo incineró.
Durante los 24 años de cautiverio, tres de los hijos fueron adoptados por sus abuelos en circunstancias poco claras. Según informaciones en poder de la policía, en los años 1993, 1995 y 1997, los padres de Elizabeth «encontraron» en la casa dos niñas de nueve y diez meses respectivamente y más tarde, a un niño de 15 meses.
La hija, según la versión que circuló en el pueblo, los había abandonado. Los otros tres hijos de Elizabeth nunca salieron del sótano y su existencia era desconocida por las autoridades locales.
«Elizabeth les enseñó a hablar», dijo Franz Polzer, quien destacó que los tres hijos encerrados junto con su madre, entre ellos Kerstin y dos hermanos de 18 y cinco años, nunca recibieron atención médica y que la vestimenta y la alimentación les era proporcionada por el sospechoso.
Un portavoz de la fiscalía de Baja Austria aseguró que la confesión de Elizabeth Fritlz era absolutamente creíble y que durante su relato, la mujer había acusado a su padre de haber cometido «delitos masivos». Josef Fritlz, según el oficial, después de ser detenido se negó a declarar.
Rosamarie Fritlz, la madre de Elizabeth, confesó que desconocía la existencia del sótano, lo que fue confirmado por su hija.
Los vecinos, algunos dijeron estar bajo «shock» tras conocer el suceso, calificaron al hombre de una persona «que no llamaba nunca la atención» y que «siempre saludaba amablemente».
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