Koldo Nabaskues
- Lugar y año de nacimiento: Bilbao, 1946.
- Estudios: Economista y maquinista naval.
- Actividad actual: Presidente de la Asociación de Consumidores de Euskadi, EKA-OCUV
Natalia Diez-Caballero
- Lugar y año de nacimiento: Vitoria, 1972.
- Estudios: Licenciada en Derecho por la Universidad de Deusto.
- Actividad actual: Directora ejecutiva de Hirukide, Federación de Familias Numerosas de Euskadi.
Guillermo Urrestarazu
- Lugar y año de nacimiento: Tolosa, 1954.
- Estudios: Licenciado en Ciencias Empresariales y Económicas (Sarriko).
- Actividad actual: Director del área de Particulares de Kutxa en Gipuzkoa.
Baleren Bakaikoa
- Lugar y año de nacimiento: Berastegi, 1945.
- Estudios: Doctor en Economía por la UPV y Universidad de Illinois (EE UU)
- Actividad actual: Catedrático de Universidad de Economía Aplicada de la UPV.
Baleren, ¿cómo salir de la crisis? ¿Euskadi está en mejor o peor situación que otros territorios para afrontar los efectos de la desaceleración?
¿A qué le suena, Koldo, cuando se dice que hay que 'apretarse el cinturón'?
Al final, Natalia, ¿la familia es la pagana de las crisis?
¿De qué forma, Guillermo, la crisis repercutirá en los créditos hipotecarios?, ¿teme una epidemia de morosos?
Baleren Bakaikoa: «A las economías domésticas hay que darles confianza»
Natalia Diez-Caballero: «Necesitamos políticas activas a favor de la familia»
Guillermo Urrestarazu: «El endeudamiento de la sociedad vasca es muy razonable»
Koldo Nabaskues: «Debemos denunciar la especulación y el no control de los precios»
SAN SEBASTIÁN. DV. Aunque la situación económica parece que aún no es tan complicada como la pintan, según estiman los expertos invitados en este debate, sí parece que hay elementos para pensar que la desaceleración, o la crisis ha comenzado y no se trata sólo de un reajuste a la baja, sino que se va a mantener con efectos imprevisibles, si bien es cierto que la situación de Euskadi permitirá hacer frente a las turbulencias en mejor situación.
NEGROS NUBARRONES
Desaceleración en marcha
– ¿Vamos hacia una gran crisis económica? ¿Qué indicios hay?
– Baleren Bakaikoa. En estos momentos se puede hablar de desaceleración de la economía. Esa desaceleración es mayor en EE UU, pero todavía estamos lejos de estar en una crisis económica. En España el año pasado se creció casi un 4% y para este año, aunque la previsión inicial era de un 3,1%, parece que finalmente se quedará en el 2,3%. Todavía tenemos suficiente fuelle, pero hay algunos elementos atípicos. Entre ellos, un crecimiento de precios de productos alimentarios bastante considerable. Ese es un factor que no se ha dado en otras crisis económicas, salvo en épocas de posguerra. O sea, que hay una especie de temor psicológico a lo que nos acontece. Sí se aprecian fenómenos típicos de una época de crisis, como indicios de estanflación, que es inflación y aumento de paro; también hay una reducción del comercio internacional, un factor que hay que tener en cuenta también.
– Guillermo Urrestarazu. Desde el verano pasado se empezó a hablar de la posibilidad de una situación de desaceleración; posteriormente se dijo que se iba a resolver hacia finales de año, y actualmente, aun hablando de desaceleración en unos momentos, o crisis en otros, sin llegar a utilizar el término recesión, lo cierto es que nadie se atreve a hablar de la profundidad de este fenómeno. Entre los indicios habría que señalar una falta de liquidez en el sistema; fundamentalmente, una desconfianza muy grande en el sector financiero, de todos con todos, y eso trae consigo también una desconfianza hacia el sector inmobiliario y el endeudamiento de este sector en el mercado.
– Koldo Nabaskues. Lo que ocurre es que, en general, las familias estaban muy endeudadas; había dinero fácil, con un cebo que se echó en el 2002, con la entrada en el euro. Pero sí es cierto que en la economía doméstica intervienen varios factores. Por ejemplo, que al señor Bush le ha dado por intervenir en Irak y ha subido el precio del petróleo, o el aumento de los biocombustibles, que influye en el aumento de los cereales. A efectos de familia, es el precio del dinero lo que ha desequilibrado la economía, teniendo en cuenta que estamos en una situación de prosperidad en la que el paro está en los límites más bajos, que hay un 40-50% de la sociedad que no tiene ningún problema, aunque se haya encarecido la vida; un 30%, que estaba endeudada y hoy lo está mucho más, y un 20%, que antes estaba muy endeudada y ahora está en quiebra.
– Natalia Diez-Caballero. La entrada en el euro ha hecho que nos endeudemos mucho las familias; el paro sigue subiendo, especialmente en el sector de la construcción; luego está la inflación y a todo ello se ha sumado la incertidumbre o la desorientación que tenemos las familias con las contradicciones a las que hemos asistido durante las elecciones. No sabemos si ha habido la suficiente sinceridad para explicarnos a dónde vamos. Sabemos que es una crisis que viene de Europa, que es mundial, y que nos está afectando.
– Baleren Bakaikoa. La renta de las familias todavía tiene margen de maniobra puesto que el consumo en productos de alimentación se lleva aproximadamente el 20%; hace treinta años era el 40-45%. Desde este punto de vista hay cierto margen. Pero, claro, ocurre que también está aumentando el precio de los combustibles y cantidad de cosas.
las consecuencias
Paro y descenso del consumo
– ¿Cuáles son las consecuencias de un periodo de retroceso para la economía familiar?
– Baleren Bakaikoa. Lo evidente es que hay una reducción de las rentas. Ello implica más familias por debajo del umbral de la pobreza… Yo creo que en este momento en Euskadi pasan del 2% las que están por debajo de ese umbral; pero las perspectivas a corto y medio plazo señalan que vamos a llegar al 4%. Otra cuestión es que, aun en época de bonanza, los trabajadores siguen perdiendo su peso en el conjunto del valor general del PIB: en el año 1993 el 50% del PIB pasaba a las familias; ahora, el 48%. Y eso repercute en los niveles de consumo y en la renta de las economías domésticas.
– Guillermo Urrestarazu. No cabe duda que el sector inmobiliario ha tenido una caída del 40% y todavía puede ser superior. No afecta lo mismo a todos los países ni a todas las regiones de España. Si se produce un incremento del precio del dinero, que en este momento todavía está bastante estable, traerá consigo para la gente que tiene endeudamiento, la mayoría, un mayor esfuerzo económico para hacer frente a esos pagos. Eso implica la reducción del consumo. De hecho, los tipos de interés, que subieron el año pasado, ya han supuesto una cierta bajada en el consumo. El sector que más lo ha acusado ha sido el del automóvil. También es cierto que este fenómeno hace que haya un menor ahorro familiar. Pero la clave fundamental es el desempleo que vaya a producirse y con ello el agravamiento de la situación económica.
– Koldo Nabaskues. Dos cuestiones. El endeudamiento de las familias, y el nivel de ahorro. No es asumible la inconsciencia del excesivo endeudamiento de las familias. Hay que decirlo. No es lo mismo una familia que pasa a una situación de sobreendeudamiento por causas de fuerza mayor, como una separación, una enfermedad, una defunción o paro, que aquella que se ha ido endeudando permanentemente por llevar un ritmo de vida que excede de sus posibilidades. La otra cuestión es que no somos precisamente una sociedad ahorradora. Pensamos que somos lo que tenemos y es este el concepto que nos marca la sociedad. Efectivamente, nos vamos a ver afectados por el paro, por otras circunstancias sociales y por agentes externos, como el precio de los combustibles.
– Natalia Diez-Caballero. Al margen de la pérdida del poder adquisitivo, el problema es la incertidumbre, es decir, la caída de la confianza de los consumidores. Nos ha alcanzado un sobreendeudamiento que no esperábamos y la falta de confianza se debe a que no sabemos con qué dificultades nos vamos a encontrar en el futuro.
¿Cómo abordar el problema?
Reducir el gasto familiar
– ¿Se pueden llevar a cabo acciones preventivas?, ¿qué consejos aportarían para hacer frente al temporal económico que podría avecinarse?
– Baleren Bakaikoa. En los países occidentales, y más concretamente en Euskadi, nuestras administraciones públicas, tienen un colchón bastante importante de superávit, que espero lo gestionen adecuadamente en los momentos de precrisis. Pueden diseñar medidas anticíclicas para que la oscilación no sea tan fuerte. Tenemos infraestructuras que podemos ir mejorando, pero en investigación e innovación decimos que estamos muy arriba y no es cierto: si nos comparamos con los países potentes de la UE, nos encontramos bastante atrás. Un ejemplo es que la región de Estocolmo está gastando en investigación un 4,5% del PIB y nosotros estamos en 1,6% y raspando. Ahí podríamos hacer un pequeño esfuerzo para limar las oscilaciones. Yo creo que la gente debería de ir mentalizándose de que, frente a la eventualidad de pérdida de empleo, la alternativa podría estar en la creación de empresas pequeñas, es decir, sociedades laborales, pequeñas cooperativas, asociaciones, etcétera. Y existe la posibilidad de capitalizar el desempleo para invertir en empresas de interés social.
– Guillermo Urrestarazu. Algunas cosas ya se están haciendo: primeros balbuceos de medidas fiscales para suavizar las tensiones o garantizar la liquidez del sistema financiero. Harían falta quizá algunas medidas de incentivación del ahorro. No obstante, en Euskadi la población está muy enraizada y, aunque la movilidad del empleo es muy superior a pasadas décadas, también es cierto que es muy inferior a otros países. Por tanto, esa circunstancia, que en otro momento puede ser una dificultad, ahora representa un apoyo, porque la gente va a hacer frente a su situación económica, va a pagar la vivienda. Y estamos mejor situados porque la sociedad guipuzcoana, y la vasca en general, manteniendo un endeudamiento superior al de nuestros padres, tenemos un endeudamiento razonable. Nos gusta pagar las deudas y pagarlas rápido. Y, por otro lado, las entidades financieras han hecho bien los deberes. La banca estatal está mucho mejor que la de los otros países del entorno. Se ha trabajado bien, se ha llevado una política prudente y estamos preparados para aguantar bien el temporal.
– Koldo Nabaskues. Las políticas activas, referentes a urbanismo, vivienda, política del suelo, etc. aliviarían mucho. El problema de la vivienda es la falta de suelo porque tenemos un territorio con suelo escaso y porque alrededor del suelo se ha especulado mucho. Pero, además de hacer políticas activas alrededor de la vivienda, también se pueden desarrollar alrededor del trabajo. Y es importante también el concepto de confianza. Hay una parte de la sociedad que no se ha enterado que puede venir una crisis porque aún no siente los efectos; pero sí que existe un efecto psicológico en cadena. Y, en este sentido, el alargamiento de los créditos sí me parece una medida favorecedora, especialmente para impedir la entrada en el mercado de los tiburones de turno.
– Natalia Diez-Caballero. Por un lado, la apuesta por las administraciones para que inviertan o hagan un mayor gasto público en infraestructuras o en medidas anticíclicas que hagan más soportable la crisis a las familias. Por otra parte está la posibilidad de poder desarrollar pequeñas empresas que puedan paliar la crisis de sectores como el de la construcción. Y en el caso de las familias, lo cierto es que no va a quedar más remedio que reducir el gasto e hibernar, que nos apretemos el cinturón y que seamos conscientes de que vamos a sentir los efectos de la crisis, aunque sea de forma indirecta. De ahí que tengamos la prudencia de no realizar gastos superfluos.
– Baleren Bakaikoa. Estoy de acuerdo en lo de reducir gastos superfluos. Pero quería recalcar que antes he mencionado la economía social. En época de crisis es el único sector económico que genera empleo.
las víctimas pasivas
Exigir y organizarse
– ¿De qué forma pueden contribuir las familias a paliar los efectos de la crisis?
– Natalia Diez-Caballero.¿Contribuir? Yo creo que tenemos suficiente con sobrevivir. Pero, bueno, la clave está en no endeudarnos más de lo que podamos soportar. Y que evitemos impagos que en momentos de bonanza podríamos permitirnos.
– Koldo Nabaskues. El problema de las crisis económicas es que los ciudadanos soportamos los efectos pero no podemos intervenir para nada en las acciones. Parece que los ciudadanos no podemos hacer más que esperar pacientemente a que sucedan las cosas. ¡Pues no! Para eso hay que organizarse. Las asociaciones de consumidores somos observatorios permanentes de lo que ocurre y tenemos capacidad de denuncia. No se nos hace mucho caso, pero no por eso vamos a dejar de denunciar. Tenemos que denunciar la especulación cuando nos consta que existe; tenemos que denunciar la dejación que hace la Administración en el control de los precios, y tenemos que crear un observatorio de los precios, no sólo de alimentación, sino de consumo. Por ejemplo, ¿por qué cuesta un coche por piezas cuatro veces más que un coche montado? ¿Quién controla eso?
– Baleren Bakaikoa. A las economías domésticas hay que darles confianza de que en el futuro no se van a quedar sin protección del Gobierno o de los poderes públicos. Mantener los niveles de consumo es un elemento fundamental para el crecimiento económico. Ford decía que había que aumentar el salario de sus trabajadores para que pudieran comprarle coches. Habría que aplicar a nivel macroeconómico ese principio. Y a los gobiernos hay que implicarles para que defiendan lo pequeño; siempre están cediendo ante los grandes grupos y gobernar no es eso, sino proteger el bienestar de la mayoría de la población.
– Koldo Nabaskues. Pero una de las claves para que los ciudadanos tengamos confianza es algo que no hay: claridad y veracidad.
– Guillermo Urrestarazu. Una de las claves es ajustar. Ajustar los gastos, en una situación diferente, a los ingresos. Priorizar dentro del consumo lo que son necesidades básicas de las que pueden esperar. Y esto, aunque es un consejo, la gente ya lo hace de una forma natural. Priorizar, por otro lado, el pago de las cuotas del endeudamiento; evitar la acumulación de dos o tres cuotas de impago y, si ello no fuera posible, pedir consejo a su entidad financiera. Las entidades financieras estamos para escuchar al cliente y para buscarle y proponerle soluciones y, en este sentido, por mi experiencia en Kutxa, cada cliente tiene una problemática diferente y puede tener soluciones diferentes. Hay clientes que se han endeudado a quince años en una situación de bonanza y en este momento hubieran preferido haberlo hecho a veinte o treinta. Bien, eso se puede volver a hablar.
el papel de la administración
Políticas de gasto social
– ¿Qué papel han de desempeñar las instituciones políticas y económicas?
– Baleren Bakaikoa. Lo que tienen que hacer las instituciones políticas y públicas es cambiar un poco el sistema de gobernanza en el sentido de que el mercado no lo resuelve todo, que el mercado que nos han vendido en los años ochenta y noventa tiene muchos fallos, y que hay que coger el toro por los cuernos, como lo está haciendo el gobierno inglés, que era uno de los menos intervencionistas y ahora está nacionalizando bancos. Ahí está el premio Nobel de 2001 Joseph Eugene Stiglitz, que defiende la intervención del Estado. Otra cuestión es que a los bancos centrales se les ha dejado manga ancha, sobre todo en Europa: somos mucho más liberales que los americanos. El Banco Central Europeo nadie lo controla y Trichet hace de su capa un sayo. Y es que, además de velar por los tipos de interés y por los precios, también tiene que hacerlo por el crecimiento de las economías. Yo sería partidario de impulsar políticas keynesianas, aunque no puramente dirigidas al gasto público, sino al gasto social. En el caso de Euskadi, el gasto social brilla por su ausencia. Estamos en el 18% del PIB, mientras que la media comunitaria es del 28%. Claro, el gasto social va directamente a las economías domésticas.
– Guillermo Urrestarazu. En primer lugar, lo que tienen que hacer es no asustar en demasía. Deben evitar dramatismos en las comunicaciones que puedan aumentar las tensiones económicas, sin por ello ocultar que nos encontramos en una situación económica global. Por otro lado, garantizar la liquidez del sistema y hacer una mayor inversión en obra pública, que creo está ya en los planes, para mantener el empleo. Y ayudas fiscales y a la familia.
– Koldo Nabaskues. Hay muchos factores. Por ejemplo, si el uso de cereales para biocombustibles ha encarecido los precios de los alimentos, se debe hacer hacer caso al Gobierno británico, que dice clarísimamente no al biocombustible. Por otro lado, hay que democratizar el Banco Central. Y yendo a las familias, que cada ciudadano visualice cuál es su contabilidad, gastos e ingresos. Y hay un problema que nos afecta a nuestra sociedad, que en otros países está solucionado, que es la necesidad de leyes ex profesas de defensa de los ciudadanos en el sobreendeudamiento.
– Natalia Diez-Caballero. Las instituciones políticas y económicas tienen que ser sinceras y con la sinceridad los ciudadanos seremos conscientes de la situación. Es necesario un mayor gasto social. O sea, ayudas directas por hijo y deducciones en el IRPF. En situación de crisis económica deberían superarse las administraciones para apoyar más a la familia. Y es necesario poner en marcha políticas activas a favor de las familias. Ahora, por ejemplo, se acaba de aprobar un proyecto de ley de familia, en el que se insta a las diputaciones y los ayuntamientos para que apoyen a la familia con hijos, pero si luego no se aplica se quedará en una declaración de buenas intenciones. Por otro lado, se ha articulado la estandarización de la renta teniendo en cuenta el número de hijos.
– Baleren Bakaikoa. Resulta muy contradictorio que queramos rejuvenecer la sociedad y no se diseñen políticas activas a favor de la familia.
– Natalia Diez-Caballero. Es que la impresión que tienen algunos políticos es que cuando dedican un dinero a la familia en vez de estar invirtiendo se está gastando. Y al final, lo que se dedica es una miseria si lo comparamos con lo que se gasta en obras públicas.