La Bolsa española reaccionó a mitad de semana, y llegó a encadenar tres sesiones consecutivas de ganancias, pero no fueron suficientes para compensar las fuertes pérdidas acumuladas en las jornadas del lunes y el martes. Al final, el Ibex-35 retrocedió un 1,09%% y dio un último cambio en los 13.772,80 puntos. Da un pasito atrás en su objetivo de reconquistar los 14.000 puntos, pero todavía ve ese nivel en el horizonte.
A pesar de los recortes, hay motivos para la satisfacción, porque con la avalancha de noticias negativas conocidas esta semana, lo más lógico es que el mercado hubiese sufrido un castigo mayor. La mayoría de los resultados empresariales se han saldado con pérdidas o reducciones de beneficio; el crudo continúa disparado; el euríbor, la principal referencia para calcular las hipotecas a tipo variable, roza el 5%, su nivel más alto en siete años; el superávit del Estado cayó en España a la mitad en el primer trimestre del año, la tasa de paro se disparó en los tres primeros meses de 2008, hasta el 9,6% y el Gobierno rebajó la previsión de crecimiento al 2,3%.
Pero el mercado resistió gracias a valores como Ferrovial y Acciona, que ganaron más de un 8%. Las dos compañías se han visto beneficiadas por mejoras en la recomendación de Morgan Stanley Goldman Sachs, respectivamente. También avanzó otra constructora, ACS, después de presentar unos resultados que no defraudaron.
En el lado contrario se situó Iberia, que cedió casi un 6%, después de que Citigroup aconsejara vender las acciones de esta aerolínea. El banco americano advierte de riesgos como el impacto del precio del crudo o la fuerte competencia de las compañías de bajo coste