BILBAO.DV. «Superemocionada y supercontenta». Así reacció ayer el teléfono Ainhize, la hija del marinero Juan Pedro Sesma, liberado ayer junto al resto de sus 25 compañeros del Playa de Bakio. Las emociones se desbordaron en su casa de Lekeitio, donde reside la familia, tras enterarse por los medios de comunicación del fin del secuestro. Ainhize salió corriendo de la vivienda para ir a buscar a su madre, que trabaja en un restaurante. «No he pedido permiso a nadie para entrar y he ido directamente donde mi madre para darle la noticia. Nos hemos abrazado y a ella le ha dado por reírse y a mí por llorar», relató todavía con nerviosismo la joven vizcaína.
Ainhize intentó llamar al barco para escuchar la voz de su padre, aunque no pudo establecer contacto con él, porque al parecer el atunero tiene problemas de comunicación ya que los piratas han robado los equipos electrónicos, según la Consejería de Pesca del Gobierno Vasco. La joven agradeció «a todo el mundo» las gestiones efectuadas, tanto a los gobiernos central y vasco como al armador, a las empresas y a los medios de comunicación, ya que el secuestro «ha salido como tenía que salir». La vizcaíno ha tenido tiempo esta semana para reflexionar y aseguró que la situación le ha hecho «madurar como persona», al tiempo que le ha ayudado a «valorar más lo que tienes en casa y lo que hace mi padre».
«Encañonados»
El marinero Gotzon Klemos, que formaba parte de la tripulación secuestrada, habló ayer para El País. «Nos han tenido encañonados por una metralleta en todo momento. La liberación ha sido pacífica, pero el cautiverio, penoso», narró el vizcaíno.