Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 15 febrero 2012

Economía

JOSÉ RAMÓN GARCÍA | PRESIDENTE Y CONSEJERO DELEGADO DE BLUSENS
«Este país necesita que la gente le eche narices y cree proyectos empresariales»

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Este país necesita que la gente le eche narices y cree proyectos empresariales»
José Ramón García fue elegido Joven Empresario del Año en España.
Entró en un banco sin un duro, sin un aval, sin una casa que hipotecar. Todo lo que tenía era un buen proyecto y una diminuta oficina. Seis años después, su empresa, Blusens, especializada en electrónica de consumo, se ha convertido en el fabricante líder de ventas de MP3 en España con unos crecimientos de hasta el 300% anual. Pero su presidente y consejejero delegado, José Ramón García (Santiago, 1971) aún quiere más. «Este año pretendemos estar en 50 países», adelanta. Elegido Joven Empresario del Año en España, García se considera, ante todo, un emprendedor. Precisamente, hoy analizará el papel del emprendizaje y la innovación en las empresas durante una charla que ofrecerá en Mondragon Unibertsitatea. «Este país necesita que la gente le eche narices y cree proyectos empresariales», avanza.
- En apenas cinco años se ha convertido en el fabricante líder en ventas de MP3 en España, ha sido elegido empresario joven del año, imparte charlas por el Estado... Y sin embargo, empezó siendo consultor de LKS, de MCC. ¿Acaso aprendió demasiado o es que se aburrió?
- Aprendí mucho y la recuerdo con muchísimo cariño. Fueron seis años. Acabé la carrera, hice mis masters, estudié en EE UU, vine a España y ya prácticamente me incorporé a MCC en LKS. Es una gran escuela, como corporación y como mentalidad de negocio: reflexión estratégica, marketing...
- Sí, sí, pero se fue...
- Yo creo que el espíritu emprendedor no se puede parar. Yo soy una persona muy inquieta. Pero, ante todo, soy más empresario o emprendedor que gestor. Lo cierto es que cuando mi socio, Miguel Silva, y yo pensamos en poner en marcha Blusens, el mundo de la electrónica de consumo era de los más complicados. Es un sector dominado por marcas internacionales y globales. Pero, por otro lado, es de los más dinámicos. Las cosas cambian tan deprisa que una empresa que sea capaz de moverse igual de rápido tiene grandes ventajas.
- ¿Esa es la clave? ¿Flexibilidad?
- Hay que hacer I+D+ i, marketing, tener las cosas bien claras, ser una empresa global e internacionalizada... Son procesos muy complejos.
-¿Pensamos nosotros y que fabriquen los demás?
- La fábrica del mundo es China y el ensamblaje lo hacemos allí. Pero para nosotros fabricar es un concepto muchísimo más amplio. Es concebir un producto, diseñarlo, desarrollarlo, definirlo... Luego ensamblamos en China y en pocas horas ya está vendiéndose en España. Eso es una de las cosas que nos diferencia de otras que se dedican a la mera importación. Para nosotros el 70% del proceso comprende el desarrollo, la concepción y la compra de la componentística. El 30% restante sería el ensamblaje.
-¿Le molesta que les llamen los Zara de la electrónica de gran consumo?
- Zara es un monstruo que no tiene nada que ver con nosotros. Esa comparación nos pone las expectativas demasiado altas. Zara es una empresa global y nosotros sólo tenemos seis años de vida. Aunque sí es cierto que hay semejanzas, como la capacidad de captar tendencias y marcarlas como ellos hacen.
- Bueno, ustedes también crecen, y mucho, hasta un 300% al año.
- Sí, pero esto acaba de empezar. Nosotros empezamos de la nada más absoluta. Nacimos con 3.006 euros, con cero empleados, no con garaje pero casi, y una oficina de 30 metros cuadrados. Cuando lo recuerdas, ves que hemos hecho mucho, pero lo que nos queda por delante... Ahora tenemos el gran reto, que es ser globales. El plan de internacionalización está abierto y queremos poner la marca en 50 países. Hemos abierto filiales en China, Dubai, Uruguay, y Europa... y nos hemos lanzado al mercado global. Este año tenemos un grandísimo reto de crecimiento.
- ¿Hay límite?
- Para seguir emprendiendo, no hay que ponerse límites. El día que te los pones, te haces conformista. A nosotros nos gusta marcarnos unas metas y cuando las vayamos consiguiendo, nos tendremos que reinventar y marcarnos otras. Lo cierto es que Oriente Medio ha empezado muy bien. Es un entorno de 35 países en los cuales queremos acabar vendiendo este año. El producto se está incorporado en países como Kuwait, Líbano, Qatar, Emiratos Árabes... En la zona de Europa nos estamos expandiendo por Reino Unido, Italia, Francia y Alemania. Y en Uruguay, abrimos el mes que viene la filial para Suramérica. Nos cuesta mucho ponernos límites. Supongo que nos los pondrá el mercado.
-Pero su fórmula no es nueva: buena relación calidad precio, marketing, innovación...
- Es una combinación. Nuestro objetivo es estar donde más consumidores confluyen con un producto atractivo, innovador y a buen precio. Y luego dotarle de algo para que la gente pague por él. Quizá lo compren por nuestro marketing, por nuestra imagen, porque estamos a la última al tener equipos de innovación muy fuertes... Pero también aportamos otras cosas. Por ejemplo, si el cliente tiene algún problema con el producto, llama al 902, le enviamos un mensajero a casa y en una semana se lo entregamos sin pagar nada. Hay que darle el servicio más absoluto al cliente.
- ¿Qué nos van a intentar vender en los próximos meses? ¿Qué es lo que viene?
- Cada año buscamos el producto estrella. Cuando empezamos, en 2002, era el DVD, luego vino la fiebre de los MP3 y aportamos productos funcionales y novedosos. Este es un buen momento de televisión, pero yo creo que nuestro objetivo para este año y el que viene es el hogar digital. Se trata de un producto llamado HED, que es un centro de entretenimiento digital que hemos creado para intentar cambiar la vida a la gente en el hogar. Hablaríamos de un hogar conectado, sin cables, donde haya una caja que manda contenidos a cualquier televisión de la casa sin ningún cable. Estando de viaje, por ejemplo, puedo conectarme a la caja, donde tengo mis películas y mi música y me las transmito por internet. También puedo sintonizar una cadena de televisión estando fuera. Estando en China puedo conectarme a mi caja y me transmite la señal de la ETB por internet... Es un concepto de hogar digital que va a dar mucho que hablar.
- Hoy hablará sobre el emprendizaje en Mondragon Unibertsitatea. Por mucho espíritu que se tenga, ¿sin idea no hay nada?
- La idea es lo más importante, y luego ser capaz de materializarla. Hoy en día, con toda la cantidad de gente formada que hay, la idea es más importante que el cómo ponerla en marcha, ya que todo el mundo está capacitado para ello. Yo creo que hacen faltas buenas ideas y atreverse. Los empresarios de antes estaban menos preparados y mira dónde han llegado. Yo lo que les digo es que tengan ideas, que se atrevan y que no se conformen con nada. Con todo respeto, es fácil ser funcionario, pero este país necesita que la gente le eche narices, y que dé proyectos empresariales.
- ¿Y cree que lo está haciendo?
- Yo creo que empieza a haber estímulo. La sociedad se ha dado cuenta de que mal vamos si la gente no pone en marcha sus proyectos empresariales. Está muy bien que un país camine a pasos agigantados hacia el sector terciario, pero un país industrializado es muchísimo más rico. La función pública cada vez tiene más clara su apuesta por el emprendizaje. Se está haciendo un gran esfuerzo para concienciar. Al final quien tiene que estimular el carácter emprendedor es la sociedad en su conjunto. La universidad no lo ha hecho, en el colegio no pasó nunca un empresario por clase, en casa te dicen que no te compliques la vida... Afortunadamente, las cosas están cambiando.
- Bien, pero seamos prácticos. Para crear una empresa hace falta dinero. ¿La banca te ayuda?
- Sin la banca, yo no existiría. Si uno quiere poner en marcha un proyecto sólo a base de subvenciones, mal va. Nosotros nunca hemos tenido un aval de nadie, ni hipotecamos una propiedad porque, con 29 años, no la teníamos. Al final, el dinero sólo lo pude conseguir en una entidad financiera. Si eres capaz de vender un buen producto y de defenderlo, la banca es factible. Nosotros necesitábamos un millón de euros para empezar y lo conseguimos a través de tres entidades financieras. Por tanto, yo debo hablar bien de la banca.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS