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RSS | ed. impresa | Regístrate | 5 septiembre 2008

Cultura

CRÍTICA 'PAISITO'
MALAVENTURADOS LOS TIBIOS
25.04.08 -

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«¿Debemos tener miedo?». Se lo preguntan las mujeres a los hombres en esta película en la que las actrices brillan por encima de los actores. Estamos en Uruguay, ese país tan pequeño y de andar por casa que los propios uruguayos le llaman «paisito».
Estamos en Uruguay en vísperas del golpe militar de 1973 y quienes preguntan si su familia debe tener miedo o no son la esposa del jefe de policía y la del republicano español exiliado allí. Viven puerta con puerta y sus hijos juegan juntos.
Paisito parece por momentos un amable Cuéntame situado en aquel Uruguay, entre ese niño y esa niña que descubren algo así como el primer amor mientras sus padres no saben cómo posicionarse, cómo sobrevivir a esa guerra entre milicos y tupamaros que les pilla en medio. Tiene la película uno de sus puntos de interés en que en ella hay personajes radicales alineados a uno y otro lado, pero también gentes tibias que no quisieran tomar partido, que desconfían de los extremos, pero a quienes las circunstancias parecen elegir por ellos. «El que se queda en medio, pierde, porque tiene dos enemigos. Hay que elegir uno de los lados», dirá la esposa del policía.
Uno de los puntos débiles de Paisito es que pierde fuerza en el continuo salto entre el Uruguay del golpe y la Pamplona de veinte años después, en la que se reencuentran los niños, ya jóvenes, él como un futbolista fichado por Osasuna que no quiere recordar y ella necesitada de ajustar las cuentas con su pasado. Aunque María Botto ilumine estas escenas, acaso se hagan repetitivas y corten el relato.
Tampoco el dibujo y la interpretación del personaje del ambiguo policía que encarna Mauricio Dayub, ni cierta confusión en el desarrollo, contribuyen a que la cinta eleve el vuelo. Una pena, que la propuesta de Ana Díez también tiene su encanto, su interés, una historia que contar, la mirada de unos niños que funciona y la estimulante presencia de Viviana Saccone y María Botto. Pero por momentos Paisito se queda, de tan suavita y plana, de tan clasicota y previsible, casi casi en una peliculita.
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