VITORIA.DV. EHAK condiciona su apoyo a la solicitud de autorización para una consulta popular que cursará el lehendakari al Parlamento Vasco a un acuerdo previo que sirva para solucionar el «conflicto político vasco». Los votos de la formación de izquierda abertzale son imprescindibles para que prospera la iniciativa de Ibarretxe dado el previsible rechazo de socialistas y populares al plebiscito sobre un nuevo marco político.
Los portavoces de EHAK Nekane Erauskin y Julián Martínez ofrecieron ayer una rueda de prensa en Vitoria para fijar su posición ante la intención de Ibarretxe de someter a finales de junio a debate y votación del Parlamento Vasco la autorización para convocar una consulta popular. Ambos pusieron precio a su apoyo: un acuerdo que, según expusieron, tiene que «reconocer a Euskal Herria como sujeto, en base a un marco democrático y desde el ejercicio del derecho a decidir».
En todo caso, Erauskin y Martínez denunciaron que la propuesta política del lehendakari está sumida en «una absoluta clandestinidad» desde su presentación pública hace siete meses. Los parlamentarios de EHAK subrayaron que su grupo carece de información sobre la pregunta que se realizará en el referéndum, el objetivo del mismo y la voluntad del lehendakari en el caso de que el plebiscito sea prohibido judicialmente. Criticaron que la iniciativa se esté llevando a cabo «al margen de la sociedad. No se ha compartido con la sociedad, ni con los agentes sociales ni políticos, nadie sabe qué es lo que va a plantear y para qué», reiteraron.
«Oscurantismo»
Erauskin y Martínez recordaron que «el señor Ibarretxe dijo que era un planteamiento para solucionar el conflicto, pero cómo se puede llevar a cabo un planteamiento para solucionar el conflicto político de esta manera, sin información, sin contar con la sociedad... Cómo se puede llevar a cabo un planteamiento como éste teñido del más absoluto oscurantismo», preguntaron.
Para el grupo de izquierda aber-tzale hay que cuestionarse si la consulta busca realmente solucionar el «conflicto político» o, por el contrario, constituye un elemento más dentro de «la estrategia de partido del PNV». EHAK se queda con la segunda tesis porque, en su opinión, las declaraciones de los dirigentes jeltzales demuestran que «quieren patrimonializar la consulta para su juego político, para su propio interés partidista». «No tienen un planteamiento para solucionar el conflicto político, sino que se trata de su propio juego político. Y la consulta a la ciudadanía es algo muy serio, es la clave para solucionar el conflicto político y no se puede usar para el juego político partidista».
Los portavoces de EHAK aseguraron que su grupo está dispuesto a hablar sobre la iniciativa siempre que tenga como objetivo «solucionar el conflicto» y añadieron que la consulta tiene sólo sentido si se convoca «después de un acuerdo entre los distintos agentes políticos que dé solución al conflicto político, donde se reconozca a Euskal Herria como sujeto, en base a un marco democrático, y desde el ejercicio del derecho a decidir». «No estamos dispuestos a planteamientos que caigan en otros esquemas, como una mera reforma estatutaria o el confundir el derecho a decidir con el derecho a consulta», insistieron.
Finalmente, emplazaron al lehendakari a realizar un ejercicio práctico sobre las «bondades de la consulta popular como vía para dar cauces de participación a la sociedad». En este sentido, reclaman un plebiscito sobre la 'Y' ferroviaria vasca después de dar cumplida información a la ciudadanía sobre este «macroproyecto».