MADRID. Despejada la incógnita de su nonata candidatura, Esperanza Aguirre apuesta ahora por dar la batalla a cuenta de las elecciones primarias. La presidenta madrileña apoya la enmienda anunciada por un compromisario madrileño para cambiar los estatutos del PP de que el candidato a la Presidencia del Gobierno y los cargos internos a todos los niveles sean elegidos en votación abierta por todos los afiliados.
Aguirre estudiará «con muchísimo cariño» la propuesta del concejal madrileño, aunque admite que no puede ir más lejos porque no es una enmienda de su autoría y ni siquiera está escrita. «No se puede enmendar lo que no existe», replica el encargado de la ponencia de Estatutos, Alberto Núñez Feijoo.
El presidente del PP de Galicia, en colaboración con Rosa Estarás y Alfonso Mañueco, será el encargado de elaborar el texto de la propuesta y tendrá que defender la posición oficial en el debate congresual frente a las enmiendas de los compromisarios.
Núñez Feijoo dispone de un plazo para asumir las enmiendas y las que decida rechazar serán debatidas en comisión en el cónclave. Las propuestas que superen el 20% de los votos pasarán a ser discutidas por el plenario donde necesitarán el apoyo de la mayoría simple para prosperar.
Núñez Feijoo se niega, por el momento, a adelantar su posición sobre la iniciativa de elecciones primarias y alega que no puede «entrar en los ruidos» que acompañan a este periodo precongresual. «Nada me va a distraer de mi responsabilidad que es elaborar la ponencia», alega.
El dirigente gallego pide que se le deje «primero, hacer la ponencia» para, después, someterla a los compromisarios. Otras fuentes del PP señalan la misma contradicción y creen prematura la iniciativa del edil madrileño que todavía desconoce qué mecanismos electorales incluirá el documento oficial.
Viejo rechazo
El sistema de elecciones primarias ya fue rechazado por el PP en 1998, en pleno debate político provocado por la incorporación de este mecanismo a las normas del PSOE. «Cuando no se tiene líder se buscan procedimientos para encontrarlo», dijo entonces Ángel Acebes, que era el coordinador del partido entonces en el Gobierno y fue el autor de la ponencia de Estatutos en el congreso del PP en 1999.
Los más expertos dirigentes populares consideran inadecuado este mecanismo de elección para todos sus cargos y contrario al diseño continental de partidos políticos. Estas fuentes alegan que si se quiere adoptar este elemento del modelo anglosajón debe cambiarse todo el sistema electoral y no sólo una pieza suelta. «El PSOE lo adoptó sólo parcialmente y le provocó distorsiones enormes por lo que tuvo que eliminarlo», explica un alto cargo del PP.
El silencio de la dirección nacional del PP ante el fuego cruzado entre dirigentes del partido en esta etapa precongresual incomoda a la organización, que pide a su cúpula que ponga orden y rebaje la agresividad de la bronca interna. El diagnóstico sobre la parálisis del partido es compartido por numerosos dirigentes que acusan a Mariano Rajoy de haberse embarcado en una campaña electoral interna mientras abandona la labor de oposición.
«¿Dónde está el secretario general?», se preguntaban no pocas voces el pasado martes cuando Aguirre se enseñoreaba en las cámaras de TVE a cuenta de la bronca interna del PP, o cuando dirigentes madrileños y andaluces se enredaban en acusaciones mutuas ante los medios de comunicación. «Cascos sería lo que fuera, pero tenía coraje y agallas para dar la cara, mientras que ahora estamos debajo de las alfombras», se lamentaba un histórico parlamentario.
Miembros del aparato del partido discrepan de esta opinión y consideran que se ha «rebajado considerablemente» el conflicto planteado por Aguirre gracias a la mediación de Francisco Camps y las gestiones telefónicas entre la sede del PP y la de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. «¿Qué esperaban? ¿Que lo hiciéramos en público en pleno periodo precongresual?», se defiende un responsable del aparato organizativo.
«Ahora, éste es un partido de dos porque aquí sólo funcionan Rajoy y Soraya y con los demás no se cuenta». Ésta es la descripción que hace un miembro de la dirección del PP que se considera en 'paro técnico'. La responsable de Comunicación de los populares, Carmen Martínez Castro, reparte comparecencias ante los medios de comunicación, pero algunos dirigentes se niegan a cumplir este papel porque dicen desconocer las respuestas que quiere dar el partido a los distintos asuntos de actualidad política.
Desde otro punto de vista, pero con una perspectiva similar, un dirigente crítico con Rajoy dice que «hay una parálisis total en la dirección» y culpa al presidente de ignorar su responsabilidad como líder de la oposición para volcarse en la búsqueda de apoyos en el congreso.
«Dos mozas del partido»
El líder del PP, Mariano Rajoy, reafirmó ayer su voluntad de «integrar a todo el mundo» en este partido y aseguró, de cara al congreso de junio: «Vamos a intentar hacer las cosas con el mayor sentido posible, de la mejor manera, atendiendo a aquella gente que ha confiado en nosotros».
Ante el proceso precongresual en el PP, afirmó que se trata de un «gran partido» con 700.000 militantes que siempre ha estado «unido» y en el cual lleva muchos años, desde militante de base hasta llegar a presidirlo.
Rajoy hizo estas declaraciones después de participar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en la tradicional lectura continuada de El Quijote a cargo de personajes de la política y la cultura. Al líder del PP le tocó leer un fragmento del segundo capítulo, que versa sobre la primera salida que hizo don Quijote y en el cual Cervantes escribe «...estaban en la puerta dos mujeres mozas de esas que llaman del partido», mención que al ser leída por Rajoy provocó risas entre el público que seguía la lectura.
Los periodistas le preguntaron después qué significado tenía la expresión «del partido», en el siglo XVI utilizada para referirse a las prostitutas, y el líder del PP contestó que se lo preguntaran a Cervantes. COLPISA