la habana. DV. Una reflexión del 'compañero Fidel' aclaró el misterio de la destitución del ministro de Educación, Luis Ignacio Gómez Gutiérrez: «Había perdido energía y conciencia revolucionaria», se apropió de logros ajenos, viajaba demasiado -algo por lo que la mayoría suspira- y ya no le tenían «ninguna confianza».
El ex presidente Castro, de 81 años y enfermo desde julio de 2006, hizo una cosa más: dejó patente que mantiene su cuota de poder. Sigue siendo primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), que es el máximo órgano de poder en la isla, representado por el Buró Político.
En su mensaje titulado 'Los vivos y los muertos', Castro apoyó «resueltamente» la decisión del martes del PCC y el Consejo de Estado de cesar al ministro. Agregó que consagró su vida al «tema de la educación» donde Cuba alcanzó «un lugar privilegiado y único».
El máximo líder cubano fue a degüello: Gómez «estaba realmente agotado. Había perdido energía y conciencia revolucionaria. No debió pronunciar los últimos discursos y hablar de futuros encuentros de educadores del hemisferio y del mundo, exaltando una obra que fue fruto genuino de numerosos cuadros revolucionarios y no personal, como pretendía hacer creer a los invitados». Más adelante, agregó que «en el transcurso de diez años ha viajado al exterior más de 70 veces. Durante los tres últimos lo hizo con la frecuencia de un viaje por mes, utilizando siempre el pretexto de la cooperación internacional de Cuba. Por este y otros elementos de juicio, no se tiene ya confianza en él; más claro todavía: ninguna confianza».
Decir lo que piensa
Castro aseguró que a estas alturas de su vida, expresará «lo que pienso sin subterfugios». Tampoco le preocupaba que «libelos de los enemigos me acusarán de aplicar terror psicológico a partir de la autoridad moral». Dio detalles sobre el proceso de selección y los méritos de la nueva ministra Ana Elsa Velázquez, 54 años, y de quien será su segunda, Cira Piñeiro Alonso, 39 años.