
Varios voluntarios cargan uno de los camiones que transportan las reservas de alimentos y medicinas a los refugiados en la Franja de Gaza./ AFP
El aceite de cocina sustituye a la gasolina de los taxis
Los palestinos se han tenido que adaptar a regañadientes a la escasez de combustible desde que el Ejecutivo israelí aprobase en octubre reducir parcialmente su flujo de fuel y electricidad tras declarar a la franja "territorio enemigo". Israel cerró aún más el grifo el pasado día 9, a raíz del asesinato por milicianos palestinos de dos operarios en el paso de Nahal Oz, la vía de entrada del combustible israelí a Gaza
Pero una cosa es el combustible para evitar una crisis humanitaria y otra la gasolina, pues, como advirtió el pasado enero el primer ministro israelí, Ehud Olmert: "En lo que a mí respecta, todos los residentes de Gaza pueden ir a pie". De momento, el 90% de los vehículos permanecen aparcados a la espera de días mejores, mientras que las universidades de la ciudad de Gaza han cerrado sus puertas.
Los pasos fronterizos de Gaza permanecen cerrados por Israel y apenas entran productos básicos desde que Hamás tomó el territorio en junio pasado, después de expulsar en seis días de enfrentamientos a las fuerzas leales al presidente palestino y líder de Al Fatah, Mahmud Abás.
Cuando comenzaron las carencias, los taxistas optaron primero por el gas de cocina, pero el estrechamiento del bloqueo les obligó a aferrarse al aceite usado de cocina, que daña el motor. Así, el precio del litro de aceite de cocina reciclado ha superado al de gasolina hasta situarse en diez shekels (1,8 euros o tres dólares).
La ONU ha decidido a media tarde interrumpir la distribución de alimentos en la franja de Gaza tras quedarse sin reservas de carburante, según un portavoz de la Agencia para los refugiados palestinos (UNRWA). "Hemos suspendido la distribución de toda ayuda alimentaria a los 650. 000 refugiados palestinos en la franja de Gaza porculpa de la falta de carburante en las reservas de Gaza", ha explicado Adnan Abu Hasna.
La ONU advirtió ayer de que si no se permitía la entrada de fuel a la Franja, su Agencia de Ayuda para los Refugiados Palestinos (UNWRA) y el Programa de Alimentos Mundial (PAM) se verían obligados a interrumpir la distribución de alimentos a más de un millón de personas en el territorio por falta de combustible para su transporte.
Tras las advertencias de que la única central eléctrica de Gaza dejaría de operar por falta de combustible y se repetirían las
imágenes oscuras que dieron la vuelta al mundo en
enero, Israel aprobó el envío de un millón de litros de combustible que permitirán a la planta funcionar al menos tres días.
La CE lo considera inaceptable
Desde la Comisión Europea, el comisario de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, ha reclamado al Ejecutivo de Tel Aviv "garantías" para asegurar el suministro y abastecimiento de combustible a la Franja de Gaza y ha afirmado que "es inaceptable que la ONU se vea en la situación de tener que considerar suspender sus operaciones humanitarias simplemente por falta de combustible para sus vehículos". "También es inaceptable que los servicios públicos como los colectores de basura, tratamiento de aguas residuales u hospitales estén al borde del colapso por la misma razón".
A juicio del comisario "es esencial que el suministro de fuel a Gaza sea reanudado y, especialmente, que el suministro de combustible para las agencias de la ONU y para los servicios básicos sean garantizados inmediatamente" y ha recalcado que "la ayuda humanitaria es neutral y no busca beneficiar a ningún partido ni supone ningún tipo de reconocimiento político". Su objetivo "es garantizar que la población civil tengan sus necesidades básicas cubiertas". "Por ello, el trabajo de UNWRA y del resto de organizaciones presentes en Gaza es tan importante".
El Ejecutivo comunitario destinará la mayor parte de los 29,5 millones de euros a los territorios palestinos de la Franja de Gaza en concepto de ayuda alimentaria de emergencia para garantizar el reparto de alimentos a su población en 2008. Bruselas acordó liberar otros 30 millones para Gaza de su presupuesto de 2007.