MADRID. Los promotores se han levantado en pie de guerra. Viven angustiados con medio millón de pisos colgados y ayer lanzaron una seria y directa amenaza al Gobierno: «Si nosotros no vendemos, Hacienda ingresará menos impuestos y deberá pagar más subsidios de paro». Así se expresó Guillermo Chicote, presidente de la patronal del sector (Apce), quien recordó que dos millones de empleos vinculados al ladrillo se encuentran en el alero. Los empresarios afirmaron que las medidas anti-crisis aprobadas hasta ahora son insuficientes, cuando no «una chapuza», y pusieron encima de la mesa un rosario de peticiones al Ejecutivo. La Apce insinuó que algunos promotores, sólo los que se encuentren más agobiados, podrían rebajar sus precios.
Por su parte, el secretario general de Apce, Manuel Martí, apuntó que bancos y cajas ordenaron en el pasado a las tasadoras que inflaran sus valoraciones.
La Apce se reunió el martes con el secretario de Estado de Economía, David Vegara, al que trasladó un Plan de Medidas Urgentes. Entre estas destaca la creación de una nueva clase de vivienda (destinada a la clase media-alta) inicialmente libre y cuyos compradores podrían gozar durante los primeros cinco años del mismo tipo garantizado que pagan quienes adquieren VPO (en la actualidad, el 5,09%). También reclama deducciones a la compra de segunda vivienda durante cinco años. COLPISA