MADRID. La crisis inmobiliaria continúa pasando factura a las arcas públicas y, según coinciden todos los expertos, lo hará aún durante bastantes meses más. De momento, los datos publicados ayer por el Ministerio de Economía y Hacienda revelan que el superávit del Estado se redujo a la mitad (un 51,4%) en el primer trimestre, al quedar en 3.276 millones de euros, suma que representa casi el 0,3% del producto interior bruto (PIB). A juicio del Gobierno, la culpabilidad de este mal dato recae tanto en el severo retroceso de la actividad en el sector del ladrillo como en el fuerte encarecimiento del petróleo, que ha disparado los pagos relativos a cuestiones energéticas.
Pese a ello, en el equipo del vicepresidente económico, Pedro Solbes, no están preocupados con este retroceso que incluso -dicen- se acerca «bastante» a sus previsiones. En cualquier caso, el secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, dijo que los resultados obtenidos en el primer trimestre pueden no tener «nada que ver» con el saldo final del ejercicio, ya que el periodo contabilizado resulta «insuficiente».
Tan provisionales son estos datos que todavía no se ha contabilizado el impacto presupuestario de la nueva deducción de 400 euros en el impuesto de la renta (IRPF), que costará un total de 6.000 millones de euros (es decir, en torno al 0,55% del PIB). Ocaña reconoció que supone un «mordisco» al superávit que «descuadrará» sus cuentas, si bien también apuntó que el paquete de actuaciones de estímulo económico aprobado el viernes pasado en consejo de ministros tendrá un «efecto inducido» en el crecimiento, aunque él apuntó que es «dificilísimo» de valorar.
En cualquier caso, en Hacienda sostienen que ese incremento del gasto «no nos arrastra al déficit necesariamente», al menos, hasta 2010, según los últimos cálculos del Banco de España. El primer trimestre, no obstante, los desembolsos del Estado aumentaron con fuerza un 12,8%, en contraste con el pequeño descenso que sufrieron los ingresos, del 1,3%, si bien el volumen de estos últimos superó al de los primeros (38.298 frente a 35.022 millones de euros). En términos de caja, método por el que se anotan sólo las operaciones realmente hechas en el período analizado y deja fuera las no ejecutadas, el saldo positivo del Estado se redujo a 1.272 millones, un 45% menos que hace un año.
Menos consumo
El dato más negativo, procedió de la recaudación del IVA, cuya caída evidencia un retroceso de la demanda privada. Entre enero y marzo descendió un 5,7%, si bien con desigual evolución entre las grandes empresas, cuya aportación creció un 6,4%, y las medianas y pequeñas (pymes), que tuvieron un recorte del 16,6%. Esas mismas diferencias se aprecian en otros impuestos. Así, la recaudación de los directos creció un 11,5%, mientras en que los indirectos bajó un 3,6%.
Por otro lado, el gasto en obra pública se estancó en el primer trimestre, a pesar de la intención del Ejecutivo de acelerar su ejecución. La explicación aparente a esta contradicción puede hallarse en el parón electoral que sufrió la labor gubernamental, que hizo que las inversiones reales del Estado cayeran un 9,7% en marzo respecto al mismo período de 2007. COLPISA