Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 12 octubre 2008

Cultura

CULTURA
El autor del desfalco al Guggenheim cogió la baja sabiendo que le iban a investigar

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El autor del desfalco al Guggenheim cogió la baja sabiendo que le iban a investigar
bilbao. DV. El autor confeso del desfalco al Guggenheim sabía que los auditores descubrirían sus irregularidades por la última orden del Tribunal Vasco de Cuentas (TVC), cursada por mandato del Parlamento Vasco. Roberto Cearsolo, que obtuvo con desvíos ilícitos medio millón de euros, tenía a su alcance los mecanismos necesarios para conocer con antelación que iba a ser investigado y afrontar sus consecuencias. Casualmente, está de baja desde el 2 de abril, sólo un día antes de que el museo recibiera de forma oficial la notificación del TVC sobre la ruinosa operación de cambio de divisas. Él, como director de Finanzas del centro cultural, era la persona que siempre «reunía la documentación» contable exigida en otras ocasiones por el órgano fiscalizador, según señaló Juan Ignacio Vidarte cuando anunció su despido, dos semanas después.
El propio director general del Guggenheim ha hecho hincapié en delegar esta responsabilidad en la carta enviada a los patronos del museo, en la que les explica «los lamentables hechos» detectados. En la misiva, Vidarte asegura que la gestión contable «viene realizándose de manera personal» por Cearsolo, su hasta ahora hombre de confianza en las finanzas.
Pero Cearsolo pudo conocer las intenciones del TVC de una forma más directa. El órgano fiscalizador acostumbra a comunicar oficiosamente sus requerimientos por teléfono y correo electrónico con antelación a la vía oficial. Este procedimiento cobra más enteros en el Guggenheim: la sociedad Tenedora, encargada de la compra de obras y señalada por el polémico cambio de divisas, carece de personal y, por tanto, los auditores necesitarían saber a quién mandaban la carta.
La carta
La misiva, con entrada el 3 de abril, está dirigida a Vidarte como apoderado y lleva la firma de Jesús Álvarez, uno de los tres consejeros del Tribunal de Cuentas propuestos por el PNV y que ejerce de presidente tras el fallecimiento de Asunción Macho. Un portavoz autorizado del Guggenheim aseguró ayer «no tener constancia» de esa comunicación telefónica y evitó concretar el alcance de la baja de Cearsolo, quien confesó el desfalco al museo en una carta fechada el 9 de abril -con entrada dos días después- con el argumento de que «no podía aguantar más», tras ocho años de robos. Al parecer, su ausencia laboral obedece a una depresión.
Las explicaciones de Vidarte en las comparecencias públicas de la última semana y el papel que le endosa como cerebro financiero confirmarían que Cearsoro tenía en su mano las alarmas suficientes para estar al tanto de lo que se le venía encima. De hecho, la auditoría del TVC ordenada por el Parlamento el 21 de febrero está concebida para investigar el cambio de divisas, operación de la que también se le hace responsable y que está suscrita con el BBVA. Su huella estaba en una cuenta de la sociedad Tenedora en esta entidad bancaria, de la que desvió fondos a su bolsillo mediante talones en los que suplantaba la firma de Vidarte. En las dos auditorías anteriores, que no detectaron los robos, el TVC se centró en la construcción del museo (1992-1998) y la adquisición de obras de arte (1999-2005). Sin embargo, esta vez los auditores tenían la intención de entrar de lleno al exigir una completa documentación bancaria, extractos anuales incluidos. Cearsolo ha tenido la extraordinaria capacidad de devolver ya más de la mitad del dinero sustraído -280.000 euros-.
La inusitada celeridad con la que también ha respondido la dirección del Guggenheim y su eficacia alimentan la hipótesis de que tenía conocimiento de las irregularidades de su ya ex mano derecha contable con anterioridad a que éste se cogiera la baja -motivo que permite al equipo de Vidarte indagar en sus papeles y, según dice, descubrir el desaguisado-. Hay varias reacciones que demostrarían esta tesis. El museo apenas tarda cinco días en detectar ocho años de irregularidades económicas de su subordinado, desfalcos que además van más allá del período que quería fiscalizar el TVC. El órgano auditor pedía información desde 2002 y Vidarte, en la rueda de prensa del despido (16 de abril), da por buena la confesión de Cearsolo, cuyos robos comienzan en 1998 en la sociedad Inmobiliaria, que no interviene en el cambio de divisas.
Asimismo, Vidarte confirma la «gravedad de los hechos detectados» el 8 de abril y sólo 24 horas después viaja a Nueva York «por motivos profesionales», en una estancia que se prolonga hasta el 13 de abril. En este tiempo Cearsolo confiesa y el director general aprovecha su presencia para dar cuenta del problema a sus jefes en la Fundación Guggenheim, una semana antes de desvelar en Bilbao el desfalco en las sociedades instrumentales, que se nutren de fondos del Gobierno Vasco y la Diputación vizcaína.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

Vocento
SarenetRSS