SAN SEBASTIÁN. DV. Ahora que se habla de instalar en las calles el quinto contenedor de residuos, la basura y su sistema de recogida va a desaparecer de la vista en Riberas de Loiola, primer barrio de la ciudad donde se ha puesto en marcha la retirada neumática. Las pruebas finalizaron el viernes y los vecinos del nuevo barrio ya pueden depositar sus restos en los 25 buzones instalados en la calle. Dentro de dos semanas los contenedores general y de envases -verde y amarillo- serán retirados de la vía pública, aunque se mantendrán el de vidrio y papel.
La recogida neumática consiste en sustituir el actual sistema de grandes contenedores de basura en la calle, vaciados casi a diario por camiones, por otro según el cual las bolsas se depositan en pequeños buzones que, bajo la superficie, se prolongan mediante unas conducciones subterráneas hasta una central donde los residuos se prensan y se trasladan, ya separados, a los centros de tratamiento (hoy todavía, el vertedero de San Marcos). ¿Cómo se logra que la bolsa depositada en el buzón que hay junto a mi portal llegue hasta al central que está a más de un kilómetro de distancia? Mediante un sistema de ventiladores que crea un vacío en las conducciones que succiona los residuos.
Los nuevos vecinos ya habitan en 22 portales del nuevo barrio. Tras una fase de pruebas que finalizó el pasado viernes, ayer se desprecintaron los 25 primeros buzones, 17 para los restos orgánicos y 8 para envases y plásticos, según explicó el concejal de Mantenimiento Urbano, Alberto Rodríguez. Hay un tercer buzón de basura general, de mayor tamaño y con llave, que se abrirá en breve para servicio exclusivo de los comercios.
El concejal explicó que ni el vidrio, «porque es un material muy agresivo, ni el papel, porque si se empapa de agua puede generar problemas», se recogerán mediante este sistema, por lo que en las calles del barrio se mantendrán los contenedores específicos -verde intenso y azul- para el reciclaje de estos residuos.
Sin embargo, en 15 ó 20 días, cuando los vecinos ya se hayan habituado al nuevo sistema, se retirarán de la vía pública los contenedores amarillo y verde porque los envases y la bolsa general de la basura se recogerá de forma subterránea. Rodríguez apeló al civismo para que la separación y el depósito de los residuos se haga de forma correcta. Un comportamiento diferente podría llegar a «estropear la instalación». La central de recogida está ubicada bajo los tableros de la variante -a la altura del colegio La Salle- y tiene una capacidad de tratamiento de 60 toneladas diarias de residuos, casi un tercio de los que se recogen en toda la ciudad. Su coste ha sido de unos 4,5 millones de euros, y puede dar servicio a unas 10.000 viviendas con un alcance máximo de 1.800 metros de distancia.
Sus potencialidades se van a extender no sólo a las 2.000 viviendas que tendrá Riberas, sino a unas 1.000 de Loiola -barrio que aprovechó su reciente renovación urbanística para conectarse al sistema- y a otras 5.000 de Amara Osinaga -en el entorno de la plaza Irún-. En el caso de Loiola, sólo falta un pequeño tramo por interconectar, con lo que la recogida neumática podría funcionar a finales de año. Amara podría verlo en 2011. El radio de acción de esta central no alcanzará a Txomin Enea, pero los futuros barrios de Auditz Akular y Antondegi -7.000 nuevas viviendas- tienen previsto implantar su propio sistema neumático.
Rodríguez cree que hay que ser ambicioso, como lo es hoy Pamplona, y no descartar su instalación en la Parte Vieja. Aunque su coste es alto, las ventajas son incuestionables: mayor libertad a los vecinos que pueden depositar la basura sin horarios, menor impacto, menos olores, menos ruido y menos gasto en transporte, ya que desaparece el molesto ir y venir de camiones -6 m3 de capacidad- retirando la basura de cada calle para hacer un sólo viaje al día de traslado de un gran contenedor de 40 m3 de basura prensada.