madrid. Los fabricantes de materiales de la construcción -los proveedores de las grandes constructoras- temen que la crisis de la vivienda destruya sólo este año 35.000 de sus 500.000 empleos, un 7% del total. Así lo afirmó ayer el presidente de la patronal (Cepco), Rafael Fernández, quien aseguró que las medidas anti-crisis aprobadas el pasado viernes por el Gobierno son «claramente insuficientes». El empresario explicó que las 5.000 empresas (azulejeros, madereros, acereros, hormigoneros, etc.) que conforman la asociación viven momentos de tensión, bajo la amenaza de impagos y concursos de acreedores.
«La crisis no ha hecho más que empezar y va a ir a peor», sentenció agorero Fernández, quien recordó la importancia en términos de empleo y vigor económico de su subsector, que representa el 40% de toda la actividad de construcción. Ésta última, recalcó, supone más de 15% del Producto Interior Bruto (PIB) y factura cada año unos 150.000 millones de euros. Tras un buen 2007 -que sin embargo se truncó a partir de octubre-, los fabricantes de materiales han comenzado el año a la baja. Entre enero y marzo, dicen, sus ventas se han desplomado un 15% interanual.
Ese es el porcentaje de ingresos que, estiman, llegarán a perder en todo el 2008. «Las cosas están mal, los propios promotores nos dicen que, con suerte, sólo levantarán un tercio de las casas que hicieron el año pasado», afirmó Fernández. Al triste panorama general, Cepco suma un problema propio pero no menos importante. Y es que las grandes constructoras pagan a sus proveedores a 180 días de media «y hay presiones para firmar a 250 días», dijo el responsable de la patronal. Eso, añadió, pone en riesgo a muchas empresas e incrementa el riesgo de una oleada de suspensiones de pagos.
Rafael Fernández recordó un argumento que en su día enarbolara el presidente del lobby inmobiliario G-14, Fernando Martín. El presidente de Cepco cree que el plan de recolocación para los parados lanzado por el Gobierno «difícilmente» tendrá éxito. Y apuntó que la mayoría de trabajadores del ladrillo son inmigrantes muy poco cualificados y desamparados en lo que a núcleos familiares se refiere, con lo que un boom del paro del sector «podría generar problemas sociales». Todo un mensaje a navegantes, nada sutil, de que a más desempleados en el ladrillo más conflictividad e inseguridad.
Demonizados
Fernández acusó al Ejecutivo de «demonizar» al sector de la construcción y de lanzar «anuncios absurdos que no se pueden cumplir». A su juicio, los mensajes de que la vivienda está sobrevalorada y que los precios deben atemperarse, junto a las promesas de decenas de miles de VPO, hacen que la demanda se estanque. Justo lo contrario de lo que necesitan los promotores y sus clientes.
En este sentido, Cepco va a solicitar reuniones con los ministros de Vivienda, Industria y Fomento para plantearles una serie de peticiones que consideran urgentes. Entre éstas, la de que la compra de la segunda vivienda desgrave fiscalmente de la misma manera que la de la primera vivienda. Un objetivo difícil de lograr, pues la población no entendería que si ya es complicado acceder a un piso las ayudas fiscales se vayan para quienes se pueden comprar dos o más. COLPISA