san sebastián. DV. «No nos hemos matado de milagro» señalaba el alpinista alavés Juanito Oiarzabal, después del accidente de helicóptero que sufrió la pasada semana cuando, junto a otros alpinistas y material de montaña y escalada, les aproximaba hasta el campo base del Makalu.
Fue en la maniobra de aterrizaje cuando se precipitó contra el suelo, posiblemente debido a un infortunado golpe de viento en la cola. Juanito Oiarzabal, repuesto ya del susto relataba así el accidente: «Creo que el helicóptero venía un poco deprisa para tomar tierra. Luego, entró viento de cola... y al suelo. Ahí ha pegado cuatro botes y ha parado. Veníamos sentados encima de las cargas, sin cinturón de seguridad ni nada. Por casualidad, entre los que han visto el accidente desde abajo, hay un mecánico de helicópteros. Me ha dicho que si llega a pegar la hélice en el suelo... adiós».
Y añadía: «No nos hemos matado de milagro. Han sido unos pocos segundos pero interminables. Yo no sé que han hecho los pilotos pero, en lugar de bajar como bajan los helicópteros, hemos aterrizado rodando, como si fuera una avioneta. Entonces, hemos notado un golpe en el morro, nos hemos arrastrado y el aparato iba girando sobre sí mismo. Estábamos ya esperando el impacto, cuando aquello ha parado. La gente que ha visto desde tierra el accidente comentaba que ha sido espeluznante».
Juanito Oiarzabal intentará junto a un sherpa la cumbre del Makalu de 8.463 metros, cima que ya pisó hace 13 años, el 8 de mayo de 1995, significando su sexto ocho mil en la carrera de los catorce que culminó en la cima del Annapurna el 19 de abril de 1999.
Comparte permiso con otra expedición vasca en la que participan alpinistas guipuzcoanos Koke Lasa de Ormaiztegi, Ander Goitia de Beasain, Pedro García de Ordizia, Luis Kortabitarte de Elgoibar, además de los alaveses Roberto Rojo y Carlos García.