san sebastián. DV. «Las negociaciones van por buen camino». El Gobierno central y la empresa armadora del atunero vasco secuestrado el domingo en Somalia trasladaron ayer un «mensaje de esperanza» a las familias de los 26 tripulantes de la embarcación Playa de Bakio tras el primer contacto telefónico mantenido con los captores después de que los milicianos reconociesen que sólo querían dinero, aunque no precisaron la cantidad ni la forma de pago. «No problem. This is money», repetían en un inglés muy pobre. El capitán del buque, Amadeo Álvarez, confirmaba la versión de los secuestrados minutos después en unas escuetas declaraciones realizadas a Radio Nacional de España (RNE) en las que señalaba que la tripulación estaba «bien» y no había problemas. Palabras que repetía horas más tarde a su mujer.
Pese a la «confusión» que rodea el secuestro, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero se puso ayer en contacto con los familiares para informarles de que «probablemente» se pueda resolver el secuestro en los próximos días. El gerente de la Asociación Nacional de Buques de Atuneros Congeladores, José Ángel Angulo, aseguró ayer que confía en poder mantener «conversaciones más concretas» con la banda de milicianos a lo largo de la jornada de hoy para lograr la puesta en libertad de los marineros de la embarcación, con base en el puerto vizcaíno de Bermeo. Se trata de cinco arrantzales vascos -Mikel Arana, Jaime Francisco Candamil, Gotzon Clemos, Iñaki López y Juan Pedro Sesma-, ocho gallegos -Amadeo Álvarez (patrón), Ignacio Abal, Jesús Albar, José Manuel Baz, Ángel Fernández, Jesús Pillado, Antonio Rodríguez y Cándido Senra- y trece de origen africano.
El asalto del Playa de Bakio por parte de una milicia somalí a 250 millas del país africano ha obligado a los autoridades españolas a elaborar un complejo organigrama militar y diplomático en la zona. El Ejecutivo de Rodríguez Zapatero creó ayer mismo una comisión de coordinación presidida por María Teresa Fernández de la Vega e integrada por el Jefe Mayor de la Defensa, el teniente general Féliz Sanz Roldán, y los ministros de Asuntos Exteriores, Defensa y Medio Marino para «afrontar la situación derivada del secuestro del pesquero vasco en aguas del océano Índico», según explicaron fuentes de la Presidencia del Gobierno.
La vicepresidenta primera manifestaba ayer su «esperanza» de que el abordaje de la embarcación por parte de cuatro hombres armados tenga una «rápida» y «feliz solución». Tanto el Gobierno vasco como la Xunta de Galicia aceptaron ayer la invitación realizada por Fernández de la Vega de participar en la célula de seguimiento organizada para conseguir la liberación de los marineros. En este sentido, la vicepresidenta insistió en que el Ejecutivo central trabajará «intensa» y «permanentemente» con el fin de solucionar el secuestro.
«Buscan dinero»
Todo parece indicar que la tripulación del 'Playa de Bakio' se dirigía ayer por la tarde hacia la pequeña localidad de Gaan, situada a unos quinientos kilómetros al noroeste de Mogadiscio, según informaron ayer fuentes vinculadas a los secuestradores. Al parecer y «dependiendo del nivel de riesgo que exista», los piratas suelen llevar a sus rehenes a la zona de Puntlandia o a la de Haradhere, separadas por varios cientos de kilómetros, explicó el director del Programa de Asistencia a Navíos del Este de África, Andrew Mwangura. En el caso del pesquero vasco, los milicianos son originarios de Bareda, justo en la punta país.
Los barcos atuneros españoles disponen de tres bases en el continente africano -Isla Mae (Seyshelles), Bombasa (Kenia) y Diego Suárez (Madagascar)- para descargar las capturas recogidas en la zona de Somalia, uno de los mayores caladeros del mundo. La flota vasca, compuesta por 22 barcos, realiza la práctica totalidad de las capturas de atunes -150.000 toneladas al año- en el país africano. Se da la circunstancia de que la próxima semana, los oficiales de la embarcación con base en Bermeo iban a ser relevados en Seyshelles.
El protocolo seguido por los piratas en un secuestro como el sufrido por el 'Playa de Bakio' suele ser siempre el mismo. Mantienen la embarcación controlada en aguas próximas a la costa somalí hasta que el armador pague el rescate exigido por los secuestradores y después abandonan la zona. «Lo que buscan es dinero», resumía ayer el presidente de la Asociación Española de Titulados Náutico Pesqueros (AETINAPE), José Manuel Muñiz. Por regla general, «el proceso de negociación no suele demorarse más de dos días», precisó un experto en mediación de conflictos marítimos. Pese a los daños en el puente de mando de la embarcación durante el abordaje, el atunero no presenta ningún problema de maniobralidad y al cierre de edición avanzaba rumbo norte a una velocidad de nueve nudos.
Fragata Méndez Núñez
La Armada española envió ayer a Somalia a su «mejor y más moderno buque de guerra»; la fragata Méndez Núñez. Dotada un sistema que permite detectar blancos aéreos en un radio de 600 kilómetros, se espera que la embarcación llegue a la zona del secuestro en las próximas horas. El buque de escolta de la Marina abandonó el Grupo de Combate de la Marina Real británica en el Mar Rojo.
Al margen del envío de la fragata, el Ejecutivo inició ayer una serie de «intensas gestiones con organismos y Gobiernos internacionales». No obstante, la comisión coordinadora tiene previsto mantener nuevas reuniones para estudiar la evolución de la situación.
La situación en la zona es muy inestable. Ayer mismo, un grupo de piratas abordaban un petrolero japonés con una veintena de tripulantes en la costa de Yemen, mientras milicianos somalíes abordaban un barco de bandera emiratí que transportaba alimentos para su venta en el país africano.