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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 septiembre 2008

Internacional

MUNDO
Vuelve Bossi
21.04.08 -

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Vuelve Bossi
roma. DV. Más de uno se habrá sorprendido al ver, después de tantos años, a Umberto Bossi, el líder de la Liga Norte, la folclórica formación antes secesionista que acaba de redoblar sus votos en las elecciones italianas. Bossi está mayor, pero es que sufrió un ictus en 2004 del que casi no sale. Dirige el partido en la sombra, aparece poco y habla con dificultad. Tampoco la Liga es la misma. Hace sus carnavales anuales en Pontida y dirigentes cavernarios emiten a veces barbaridades racistas, pero la formación ha madurado. Es más práctica. De ahí su triunfo.
Nada de independencia de la mítica Padania, la Liga ya no es subversiva, sino la voz del contribuyente: pide federalismo fiscal y tolerancia cero con la inmigración. El federalismo no es nada del otro mundo, sino de cajón, pero Italia está tan atrasada que parecen revolucionarios. Quieren que parte de los impuestos se queden donde se pagan y que cada región gestione su sanidad y sus servicios públicos. La Liga no es de derechas ni de izquierdas y ya en su origen recogió gente rebotada de todas partes. Da forma a un cabreo popular difuso, en clave local. Bossi, de 66 años, era un estudiante de Medicina con pasión por la política. Nunca acabó la carrera, pero a su mujer le dijo que sí. Por la mañana salía con el maletín como si fuera al hospital. Ella lo descubrió y le dejó. Pero Bossi en política siguió hasta el fondo. En 1980 fundó la Liga Lombarda, que en unión con otros movimientos dio lugar a la Liga Norte en 1989.
El 8% de los votos
Se estrenó en las elecciones generales en 1992 con resultados similares a los que ha vuelto a conseguir ahora, un 8% de los votos. Italia vive situaciones parecidas de marasmo institucional e indignación popular. Al grito de «Roma ladrona» o diciendo que se limpiaba el culo con la bandera, Bossi agitaba el descontento general contra un Estado corrupto. El hundimiento de éste, con las investigaciones de Manos Limpias, dio a la Liga un aura de partido auténtico y al margen del sistema. Al final Bossi ha acabado enchufando a su hermano y a su hijo como asistentes en el Parlamento Europeo (12.000 euros por cabeza). Pero le quedan principios, porque prohibió a su vástago, el mismo, ir a 'La isla de los famosos'.
En la Liga hay dos tipos de personajes. El sector payaso peligroso -Calderoli, que se pasea con un cerdo por el terreno de una mezquita para dejarlo impuro; Borghezio, que desinfecta trenes con viajeras africanas...- y otro más presentable. Bossi pasa de un sector a otro según le convenga. Pero en los últimos años ha surgido una nueva generación de alcaldes que se ha revelado muy eficiente en la administración local. Es aquí donde la Liga ha arrasado, porque 'hace cosas'. Algunas, un poco bruscas. Un concejal de Opera, cerca de Milán, irrumpió en un campamento gitano con una turba que prendió fuego al lugar. Este señor, Ettore Fusco, acaba de ser elegido alcalde con el 48% de los votos. O Massimo Bitonci, regidor de Citadella, que exigió para vivir en el pueblo ingresos superiores a 5.000 euros y una casa de al menos catorce metros cuadrados por persona. El rechazo político fue unánime. La Fiscalía abrió una investigación. Bitonci ha arrasado con un 42% de los votos y será diputado. Son ejemplos del éxito del sector bárbaro de la Liga.
Triunfo en zonas 'rojas'
Pero el bando racional también triunfa, y en lugares inesperados. En zonas industriales de izquierdas -abrirá una oficina en Mirafiori, la fábrica de la Fiat en Turín, donde antes les habrían apedreado-. En capitales como Milán, donde ha pasado del 5% al 12%. En Emilia-Romagna, hasta ahora su límite geográfico y región roja por excelencia, donde sus campañas contra la construcción de la mezquita de Bolonia han conectado con la gente. El obrero sigue afiliado al sindicato, pero vota a la Liga, que defiende su dinero.
La secesión 'de facto' llega por conveniencia económica, no por razones emotivas. «Es una secesión no tanto de Italia en sí, sino de este Estado que no funciona y parece que no tiene arreglo», opina Daniele Marini, director Fundación Nordest. Este fenómeno, la secesión silenciosa, es objeto de varios libros. Uno de ellos, 'El rencor. Las raíces del malestar del norte', de Aldo Bonomi, cuya opinión es la siguiente: «La Liga en los ochenta captaba el malestar de artesanos, pequeños empresarios, huérfanos de las grandes fábricas... En los noventa el rencor territorial da con una clave potentísima: la modernización incumplida. Hoy el conflicto no es entre capital y trabajo, sino entre flujos de la globalización y el lugar donde aterrizan: la crisis de las hipotecas, la inmigración, la competencia china...».
La Liga es la respuesta populista al miedo en tiempos de crisis. Lo positivo es que canaliza el ansia de resultados y puede ser el motor del Gobierno de Berlusconi. Pero si se limita al folclore padano perderá apoyos. Su voto es fluctuante, no incondicional. Práctico, como el propio partido.
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