SAN SEBASTIÁN. DV. No había aroma de azahar flotando en el aire ni calesas recorriendo las calles tiradas por caballos, pero sí el mismo espíritu que inunda Triana en plena Feria de Abril. Errenteria y Zumarraga han vivido este fin de semana su particular versión de esta fiesta, contagiando con su magia a buen número de vecinos de ambas localidades.
En Errenteria, la Plaza Xabier Olaskoaga se llenó de colorido, el que pusieron los trajes de sevillanas que, pasadas las once de la mañana, comenzaron a desfilar de camino a la recepción de autoridades. El alcalde Juan Carlos Merino encabezó la representación oficial en la que también se encontraban ediles de diferentes formaciones políticas. «El primer año siempre da cierto miedo organizar una actividad de estas características, pero el Centro Aljarafe lo ha conseguido. En 2009, la responsabilidad la asumirán los integrantes de la Concha Rociera», comentaba Merino, antes de dar la bienvenida a otras casas invitadas a la celebración, como Semblante Andaluz, de Lasarte-Oria o Embrujo Andaluz, de Irun. A las anteriores se unían los dos centros existentes en la localidad: Concha Rociera y, por su puesto, el anfitrión, Aljarafe. Todos ellos se arrancaron por sevillanas en una actuación que no dejó indiferente al público. Entre los asistentes se escucharon gritos de «¡olé!» y palmas que seguían el ritmo marcado por guitarras, castañuelas y tamboriles rocieros.
En las casetas habilitadas a pocos metros del escenario se servía jamón, queso y el inevitable Fino de Jerez, productos típicos de Andalucía de los que dieron cuenta visitantes y curiosos, mientras en la plaza no se paraba de bailar. Ellos lucían el típico traje cordobés, mientras ellas hacían girar sobre tacones los volantes estampados de lunares y flores.
8 grupos en Zumarraga
La IV Feria de Abril llevó a Zumarraga baile, cante y manzanilla. Organizado por el grupo de baile Boreal en colaboración con el Ayuntamiento, el evento arrancó el sábado por la tarde y continuó todo el día de ayer. «Cada año viene más gente. Además de los que quieren ver las actuaciones, hay muchos que están aprendiendo a bailar sevillanas y se acercan para practicar», explica Juani Paniagua, miembro de Boreal. Lo cierto es que la carpa estuvo abarrotada.
La feria citó a siete grupos además del anfitrión. «El sábado actuamos Concha Rociera, de Errenteria, y nosotros y después hubo baile para la gente. Terminamos a las dos y media de la madrugada». La jornada de ayer comenzó a las 11.00 horas con la recepción de los grupos invitados. Estuvieron presentes Embrujo Andaluz, de Irun; Semblante Andaluz y Sentimiento Andaluz, de Lasarte-Oria; Triana y Amigos del Sur, de Andoain; el grupo de Beasain y Boreal de Zumarraga. Algunos son de cante y otros de baile. «Además, han venido representantes de la casa Séneca de Vitoria, aunque no van a actuar».
Al mediodía tuvo lugar un acto de homenaje a José Luis Sardiña, miembro de Boreal que falleció en octubre. «Este año la feria se la hemos dedicado a él», afirmó Juani Paniagua. Tras el vino de honor con las autoridades y los representantes de las casas regionales, comenzaron las actuaciones que tuvieron lugar tanto por la mañana, como por la tarde. Los grupos se quedaron a comer en la carpa. «Es costumbre ponerles un jamón y manzanilla».
El grupo Boreal estrenó varios bailes durante la feria. «Lo nuevo del año lo estrenamos siempre en la feria de Zumarraga. Esta vez ha sido una sevillana con mantón, una rumba con reggaetón y dos bailes que fusionan el flamenco con ritmos de ahora».
La feria se clausuró con la Salve rociera.