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RSS | ed. impresa | Regístrate | 5 septiembre 2008

San Sebastián

CIUDADANOS | ULIA CAÑADA PORQUE NOS JUZGAN EN LOS PRIMEROS 70 SEGUNDOS QUE SIGUEN A UN ENCUENTRO
«La gente ha de poder acordarse de ti y no sólo del vestido rojo que llevabas»

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«La gente ha de poder acordarse de ti y no sólo del vestido rojo que llevabas»
Imágenes superpuestas: la que tenemos de nosotros mismos, la del espejo, la de los otros... [USOZ]
Ha abierto su gabinete de asesoría de imagen hace poquísimo. No más de quince días. Así que es lógico que en su despacho de la calle Miracruz, frente a las vías del tren, sólo atienda a una clienta. Le está enseñando a quererse a sí misma y a mirarse en el espejo. Julia, vive en Hendaya, es de Biarritz, ha trabajado en el mundo de la belleza y en el de la hostelería de lujo. Diplomada por el instituto Atelier de Relooking de París, ha sido, ya, abanderada en la tamborrada de Xarmanta, y nos está empezando a conocer tan bien que nos aconseja decir un buenos días cuando te cruzas con alguien en la escalera.
- 'Imagen relooking' se llama su empresa. Usted dirá qué es eso de 'relooking'...
- Sencillamente, lo que parece, lo que aparenta. Look significa mirada, mirar, apariencia.
- Pinta, imagen, estilo...
- Exactamente. Relooking implicará por tanto una reconstrucción de tu imagen, de tu estilo, de tu manera de afrontar tu reflejo en el espejo o en los ojos de los demás. Y de transmitirlo.
- En otros mundos, en otros países, políticos, artistas, gentes con proyección pública, tienen asesores de imagen con la naturalidad que aquí se contrata a un asesor fiscal, contable o laboral...
- ¿Ves?, siempre que nosotros hablamos de asesoría de imagen nos vamos hacia la gente famosa o con responsabilidades de cara al público. Y no tendría que ser así. Todos vamos a necesitar en algún momento de nuestra vida que alguien cuide de nuestra imagen. Aunque no salgamos a un escenario ni demos mítines.
- Cuando queremos un cambio radical vamos a la pelu, a la esteticista, a la dietista y de compras.
- Magnífico, pero esos son metamorfosis puntuales. Yo hablo de crear una nueva imagen tuya permanente. A veces necesitas transformarte de raíz porque tu vida ha dado un giro total (separación, divorcio, enfermedad). Otras debes cambiar tu imagen porque dejas de trabajar en una profesión y emprendes otra. Pequeñas empresas casi familiares con clientes cercanos, de toda la vida, han de adecuar sus maneras a los nuevos retos empresariales que les llevan a ferias internacionales y a reuniones con gentes de medio mundo. No puedes vestir igual si te citas en una sidrería que si lo haces en el piso séptimo de un rascacielos de Shanghai. Tu taberna ha de adaptar desde sus manteles a los cubiertos si consigue una estrella Michelin... Y también puede resultar que un día te levantes y sientas que no estás desarrollando todo el potencial de atracción que tienes.
- Ante esta charla nuestra habrá quien esgrima eso de la 'belleza interior'...
- Claro. Es muy socorrido. Pero te diré dos cosas. Primero, la belleza interior, si la hay, siempre se refleja en el exterior. En los ojos, la sonrisa y el estilo. Segundo: en muchas ocasiones no queda tiempo para descubrirla. Piensa que...
- Sé lo que va a decirme ahora: esos primeros 70 segundos...
- Justo. Muchos estudios han demostrado que es en ese primer minuto y diez segundos que siguen a un encuentro, a una presentación, cuando juzgamos a una persona.
- Resulta francamente un poco cruel ¡70 segundos!
- Lo es. Por eso debes estar muy segura de la imagen que quieres ofrecer.
- ¿Estamos hablando de peinado, vestidos, perfumes?
- También, pero no primordialmente. Nos estamos refiriendo a un reflejo, una actitud, un estilo. Es tu personalidad. Hablamos incluso de protocolo. En un sentido amplísimo de esta palabra. Ese vestido rojo que te quedaría tan bién en una discoteca hipermoderna puede arruinar tu carrera si te lo pones para una recepción institucional en el Salón del Trono del palacio foral.
- ¡Se equivoca! Todo el mundo hablará al día siguiente de mi explosivo modelo de Gaultier.
- No lo niego. Es más, tienes toda la razón. Pero en según qué reuniones, se trata de que se acuerden de tí. De tu charla, de tu saber estar, de tu estilo, y no de que no olviden que había alguien con un increíble pero atronador vestido rojo... fuera de lugar.
- Lo capto. A las entrevistas de trabajo tendré que llegar...
- Puntual. Nunca tarde pero tampoco muy temprano. Demostrarías ansiedad.
- Sin embargo, todo el mundo sabe que en una fiesta mundana siempre es mejor...
- Hacer una entrada triunfal cuando ya todo haya empezado.
- ¿Voy sola? Y si acompañada, ¿será mejor que lleve del brazo a un famos@ o a un desconocid@ interesante?
- Depende.
- ¿De qué?
- De cómo quieras triunfar. Si sola, acapararás todas las miradas. Si acompañada de alguien famoso, todos dirán ¡fíjate con quién va Begoña! Si tu acompañante resulta desconocido pero interesante, se matarán para que se lo presentes.
- Impresionante. Oiga, la imagen nuestra, de esta ciudad ¿no necesitará acaso un meneíto?
- Más de uno. ¿No podríais sonreír un poco más?, ¿Entrarle a la gente de una manera más suave y estilosa? Comprenderás que lo del Epaaa no siempre queda de lujo. Y una pregunta, ¿dónde habéis olvidado el usted? ¿Por qué os cuesta tanto saludar?
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