BAGDAD. Al menos 60 personas murieron en un atentado suicida perpetrado ayer durante una ceremonia fúnebre en una aldea suní del norte de Irak donde la red fundamentalista Al-Qaida está fuertemente implantada. El terrorista suicida hizo estallar su carga explosiva en medio de la multitud congregada en la aldea de Bu Mohamed, a 120 kilómetros al sur de Kirkuk, indicó el capitán de policía Abdalá Jasem.
El atentado, el más letal cometido en Irak desde hace un mes, dejó también numerosos heridos. Se produjo cuando decenas de personas asistían a una ceremonia en memoria de dos hermanos miembros de una milicia creada por el Pentágono en Irak y que lucha contra Al-Qaida, muertos dos días antes. La familia de los dos muertos había recibido amenazas de miembros de Al-Qaida en Irak, que buscaban disuadirlos de organizar la ceremonia, refirió un responsable policial, que pidió el anonimato. Un testigo, Imad Abdalah, primo de los fallecidos, que sobrevivió a la explosión, contó que el suicida detonó su carga en la tienda donde estaban reunidos los aldeanos que venían a dar su último adiós a los hermanos. «Había muertos por todas partes, fragmentos de cuerpos despedazados», explicó Abdalá, aún en estado de conmoción. Se trata del peor atentado desde el del 17 de marzo en la ciudad chií de Kerbala, que dejó 52 muertos.
Se produce además dos días después de la jornada de atentados particularmente sangrienta del martes, que dejaron más de 50 muertos en ciudades donde Al-Qaida se mantiene operativa. Ese día, un coche bomba mató a por lo menos 40 personas en Baquba, a 60 kilómetros al noreste de Bagdad. Un suicida también acabó luego con la vida de otras 13 personas en un restaurante de Ramadi, a 100 kilómetros al oeste de Bagdad. Y en Mosul, a 370 kilómetros al norte de Bagdad, dos coches bomba provocaron la muerte de doce personas.
La aldea Bu Mohamed, donde se produjo la matanza del jueves, está situada cerca de las montañas de Hamrin, que sirven de refugio a grupos afiliados a Al-Qaida en Irak. Una guerra sin cuartel enfrenta a los seguidores de Osama bin Laden con los combatientes suníes que se plegaron en los últimos meses a las fuerzas estadounidenses en Irak. Esos combatientes, pertenecientes a diversas milicias, son en su mayoría antiguos insurgentes que luchaban contra las tropas norteamericanas.
Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, aseguró ayer que la próxima semana presionará a los países árabes vecinos de Irak para que se esfuercen más por apoyar al gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y le protejan de la «abominable influencia» de Irán.
Rice, que el próximo martes participará en Kuwait en una conferencia de los países vecinos de Irak, adelantó en rueda de prensa que pedirá a las naciones árabes que cumplan sus promesas de aumentar los vínculos diplomáticos, económicos, sociales y culturales con Bagdad.
Condena de la UE
La Unión Europea condenó ayer «firmemente» el atentado suicida de hoy en la localidad iraquí de Bo Mohamad, próxima a la ciudad de Kirkuk, que han provocado «un elevado número de víctimas civiles». El último balance oficial habla de al menos 50 muertos y 55 heridos. En nombre de los Veintisiete, la presidencia eslovena de la UE trasladó sus condolencias a las familias de las víctimas y de los heridos. AGENCIAS