JOSE LUIS SANZ VIVE EN EL HOGAR PATERNO A LOS 34 AÑOS
«Mis padres me dicen que me vaya, pero hasta ahora no ha habido ultimátum»
18.04.08 -

34 años, de Irun. Trabaja de ingeniero en una empresa de San Sebastián, en el barrio de Gros. Tiene pareja pero, como uno de cada cuatro jóvenes vascos de entre 30 y 34 años, vive todavía 'cómodo' en casa de sus padres.
- 34 años y en casa de los padres. ¿Por qué razón?
- Digamos que es algo provisional que se va alargando en el tiempo. Cada vez que sale el tema me doy cuenta que es algo que de aquí a dos años tiene que acabar. Pero ahora mismo es cómodo. Con los precios de los pisos y las hipotecas es como para guardar la ropa. Cuando aparece una oportunidad, lo miras, echas un cálculo y te das cuenta que son 30 años pagando X dinero. También es un poco psicológico, porque ahorrar estoy ahorrando.
- ¿Se encuentra cómodo en casa?
- Ahora mismo, mejor casa que la que tienen mis padres no voy a conseguir, porque no tengo capacidad económica. Eso es así.
- Supongo que sus padres le habrán dicho aquello de que cuando empezaron no tenían ni esto, ni aquello...
- Sí, eso es verdad.
- ¿Con 18 años, se veía que con 34 iba a seguir en casa de sus padres?
- La verdad es que no. Han pasado muchos años. Hay mucha gente que no aguanta en casa, que están en la carrera y ya quieren salir, escapar, ver mundo. Yo soy menos aventurero, más casero. Hice la carrera en San Sebastián.
- ¿Le gustaría independizarse?
- En este momento no estoy mal en casa, me llevo bien con mis padres y mis hermanos. Hay buena convivencia pero, por razones personales, en dos años o así dejaré el hogar paterno.
- ¿Qué ha pensado, comprar una vivienda, irse de alquiler...?
- No he mirado alquiler. No sé cómo está el mercado. Soy de la opinión de que el alquiler es malgastar el dinero. Yo voy al ladrillo, a la propiedad.
- ¿Piensa en algo pequeño o en un piso hermoso?
- Pienso en algo de dos o tres habitaciones. Está un poco relacionado con los planes que tenga con mi pareja. Mi interés no es salir rápidamente y coger un piso o una habitación.
- Luego hay proyecto con la pareja...
- Sí, aunque todavía no está definido porque ella quiere hacer algún curso o estudiar un tiempo fuera de Gipuzkoa. Quizás es un pequeño freno psicológico.
- ¿Qué tal es la convivencia con sus padres?
- En general nos llevamos bien. Eso facilita las cosas porque si te llevas mal o tienes broncas... Pero en mi caso no hay nada grave.
- ¿Cuáles son las ventajas de seguir en el hogar paterno?
- La convivencia. La alternativa sería vivir solo. Prefiero vivir con mis padres y mis hermanos. Hay más contacto humano.
- ¿No le apetece vivir solo?
- No. De todas formas, en casa de mis padres soy bastante independiente. Me puedo aislar un rato en mi habitación, luego salgo y hablo con alguien...
- Pero habrá alguna limitación.
- Estoy en casa ajena y hay normas. Mis padres me pueden decir o lo tomas o lo dejas. Hay que pasar por lo que te digan.
- ¿Sus padres no le insinúan que ya va siendo hora de irse de casa, que mire un piso?
- Muchas veces, pero hasta ahora no ha habido un ultimátum. Ya sé que es la realidad.
- En su entorno, amigos, compañeros de trabajo de su edad, ¿la gente se ha emancipado?
- Veo a gente que se ha comprado una casa y vive con sus padres. Como todavía no se han casado, están a un poco a dos aguas: Hoy están en el piso, mañana con sus padres... Es época de transición. Otros ya están casados y en su casa propia.
- ¿Qué le parecen las ayudas que ofrece la administración para emanciparse?
- No me parecen que sean eficaces. El problema es que falta suelo en Gipuzkoa, somos muchos y al haber mucha demanda el suelo se dispara. Deberían ofrecer más suelo para vivienda. En Irun hay mucha gente que se ha ido a Hendaya y allí también están subiendo los precios.





