san sebastián. DV. Siempre se ha pensado que el carbón era la versión bastarda de los átomos de carbono, que tendrían su máxima expresión, la más bella y valiosa, en el diamante. Descubrimientos como el que ha hecho un equipo dirigido por Hrvoje Petek, -que lleva un año investigando en el Donostia International Physics Center-, y que hoy publica Science, puede que contribuyan a mover el podio. El fulereno pide paso porque aspira a reemplazar en el futuro al silicio, que es el sustento material de los chips, esos conglomerados de millones de transistores que hacen funcionar los ordenadores.
Los fulerenos fueron descubiertos a mediados de los años ochenta del siglo pasado y sus 'padres', Harold Kroto, Robert Curl y Richard Smalley, fueron reconocidos con el Nobel de Química en 1996. Se fabrican mediante descargas eléctricas entre dos placas de grafito.
El fulereno más conocido es el C-60, en el que sesenta átomos de carbono forman una estructura de 20 hexágonos y 12 pentágonos idéntica a la de un balón de fútbol -algunos lo denominan futboleno-. Y lo más importante, es una molécula que se comporta como si fuera un sólo átomo, por lo que también se define como superátomo.
Petek ha dirigido un equipo de
investigadores del DIPC y de la Universidad de Pittsburgh que ha descubierto que el fulereno C-60 «puede exhibir propiedades electrónicas similares a las de los metales conductores».
«Demostrar que moléculas orgánicas huecas pueden tener propiedades de conducción similares a las de los metales abre la puerta al diseño de nuevos materiales con propiedades químicas y electrónicas diseñadas a medida», explica Ricardo Díez Muino, vicedirector del centro mixto UPV-CSIC.
El hallazgo representa así un paso más en el promisorio horizonte de aplicaciones para los fulerenos, por ejemplo, el de sustituir al silicio. «Es posible lograrlo. La gran diferencia es que con estas estructuras se pueden sintetizar fulerenos eligiendo las propiedades que tú quieras insertar, lo que no ocurre con el silicio. El cambio respecto al silicio no es sólo cuantitativo, de más rendimiento, etcétera, sino cualitativo».
El fulereno permitiría así diseñar componentes nanoelectrónicos más baratos y rápidos que los existentes en la actualidad y que «podrán reemplazar al silicio y al cobre en los dispositivos electrónicos, células fotovoltaicas, pantallas y muchas otras aplicaciones tecnológicas», apostilla Petek.