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RSS | ed. impresa | Regístrate | 20 julio 2008

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JÓVENES Y EMANCIPACIÓN
Uno de cada cuatro vascos de más de 30 años sigue en casa de sus padres

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Uno de cada cuatro vascos de más de 30 años sigue en casa de sus padres
Una joven repasa una lista de pisos en una inmobiliaria en Donostia. [LUSA]
san sebastián. DV. Abandonar el nido, marcharse a vivir con la novia, coger un pisito de alquiler o, cuanto menos, una habitación no forma parte de la realidad de más de la mitad de los jóvenes vascos de entre 18 y 34 años. Se mantienen al calor del hogar paterno. Unos por comodidad y otros por la imposibilidad de dejarlo ante el elevado coste de acceso a una vivienda. La situación se prolonga en muchos casos más allá de los treinta. De hecho, en la actualidad, uno de cada cuatro vascos siguen en el hogar paterno tras haber cumplido los treinta años, según los últimos datos del Observatorio Joven de Vivienda en España (Objovi), elaborado por el Consejo de la Juventud.
España es el país de la UE que registra una emancipación más tardía con respecto a su población total. La situación de los jóvenes vascos es muy similar a la del resto de españoles de entre 18 y 34 años, con el agravante de que en el País Vasco el desembolso económico que deberían asumir las personas jóvenes para adquirir una vivienda libre se encuentra en valores «altamente excluyentes», según el Objovi. En concreto, mientras en el conjunto del Estado una persona joven debería aportar el 69,7% de sus ingresos para hacer frente al pago del primer año de hipoteca, en el País Vasco este esfuerzo se eleva al 86%. Por territorios, los jóvenes guipuzcoanos tendrían que emplear el 86,4% de su sueldo, los vizcaínos el 91,4% y los alaveses el 66,7%.
A pesar de las cifras y de la carestía de la vivienda, lo cierto es que la tendencia de los últimos años revela una tasa de emancipación cada vez más alta. En concreto, en el tercer trimestre de 2003 el porcentaje de los jóvenes vascos de entre 18 y 34 años que vivían fuera del hogar paterno era del 30,3% (del 63,8% en el caso de los de 30-34 años). Los últimos datos del tercer trimestre de 2007 sitúan esta tasa de emancipación en el 43,6% (75,2% para la franja de edad que va desde 30 a 34 años). Esta tendencia se ha visto apoyada en el crecimiento global de la economía española en los últimos años.
No obstante, las conclusiones del Observatorio Joven de la Vivienda en España detectan una desaceleración de esta tendencia, que se concreta en los leves descensos en la tasa de emancipación en comunidades autónomas como la asturiana, la riojana o la cántabra. No en vano, en 2007, la generación de nuevos empleo en el conjunto de la economía española se ha ido estacando. Para colmo, la desaceleración de los precios de la vivienda coincidió en el tiempo con una progresiva subida de los tipos de interés, lo que no ha supuesto mayores facilidades para acceder a una vivienda libre.
Ante esta coyuntura, las posibles alternativas al alcance de los jóvenes, según el Objovi, son «o bien optar por viviendas de alquiler o bien intentar encontrar viviendas en régimen de propiedad con una superficie reducida». En ambos casos, la oferta es escasa.
Junto a las dificultades «objetivas» que llevan a los jóvenes a retrasar la edad de emancipación, como «el coste de la vivienda» y un salario «sin proporción entre lo que se gana y el precio de la vivienda», la socióloga de la Universidad de Deusto, María Teresa Laespada, encuentra también razones de tipo «sociológico y culturales de fondo».
«Cómodos en casa»
La socióloga recuerda que la sociedad española y vasca ha ido llevando poco a poco a que «los jóvenes sean una clase algo más dependiente de lo que eran hace unos años», en el sentido de que la formación se prolonga con cada vez más estudios universitarios y post universitarios. «Además ha aumentado muchísimo la esperanza de vida, con lo cual hay más tiempo para ser jóvenes», añade.
Laespada considera que la «nuestra es una cultura fundamentalmente familista», en donde los jóvenes «se llevan muy bien» con los padres. «Si a esto se une a que somos un país que ha crecido muy rápido, de 'nuevos ricos', con muchas posibilidades, y a los hijos les hemos dado muchas cosas, pues los hijos se encuentran muy cómodos en casa», asegura.
La socióloga cree que «hay razones estructurales en las familias» que contribuyen a retrasar la edad de emancipación. «El hogar paterno es un lugar estupendo para vivir para la gente joven. Apenas se discute, llegan a casa a cualquier hora, en algunos casos puede entrar el novio o la novia sin ninguna dificultad... Son condiciones que no se daban hace treinta años. La vida puede ser muy cómoda en el hogar familiar. Además son hogares altamente equipados con tecnología, calefacción... A veces es difícil irse a una casa sin sofá ni calefacción. Si estuvieran peor, se marcharían con un hatillo si hiciera falta», afirma.
Respecto a la diferencia en los altos niveles de emancipación de los jóvenes en Europa, Laespada considera que en la mayoría de países europeos «la cultura no es tan familista». Además, tienen una «amplia tradición en que en el momento que los jóvenes entran a la universidad o en edades parecidas deben volar». Es social. «También es verdad que hay países que protegen eso con ventajas para el alquiler y otros aspectos. Pero existe una cultura más avanzada que la nuestra en ese aspecto y a nadie le parece extraño que un hijo de una familia acomodada se independice a un piso viejo con muebles cogidos en la calle. Aquí no. Aquí son pocos los jóvenes que deciden emanciparse viviendo en condiciones de partida peores que las del hogar familiar».
Asimismo, la socióloga considera que a «muchos padres les cuesta desprenderse de los hijos. No les abren la puerta, pero tampoco les animan a irse. En Europa, en cambio, está mal visto que un joven de 21 años viva en casa de sus padres».
«Cadena perpetua»
El presidente del Consejo de la Juventud Vasca, Jabi Delgado, también cree que las «principales» razones que llevan a retrasar la edad de emancipación de los jóvenes son las económicas y la inseguridad y precariedad laboral. «Mucha gente, aún no ganando mal, se queda algunos años más en casa para afrontar con mayor capital la cadena perpetua que suponen las hipotecas en estos últimos años», afirma.
En cuanto a la posible comodidad de algunos, Delgado sostiene que detrás de algunas de estas posturas existe «una sociedad que no potencia la emancipación juvenil». No se puede decir «que la juventud no está haciendo frente a las dificultades» porque la tasa de emancipación «ha repuntado un 10% en los últimos 4 años».
No obstante, desde el Consejo de la Juventud Vasca aseguran que se está produciendo una ruptura entre emancipación e independencia. «En numerosas ocasiones las personas jóvenes que se emancipan lo hacen en unas condiciones en las que requieren de la ayuda económica para sobrevivir. Es lo que se conoce como colchón familiar y que actúa como cortina de humo tapando la pobreza».
Los datos de los Objovi revelan que las mujeres jóvenes se emancipan antes que los varones. En concreto, en el País Vasco, la tasa de emancipación de es del 39,9% en los hombres y del 47,4% en las mujeres. Según el Objovi, la razón se encuentra en que la edad del primer matrimonio para las mujeres es más temprana que para los hombres. La socióloga Laespada añade que las chicas «están cogiendo la avanzadilla en muchos aspectos de la vida, quizás por un fenómeno de igualdad, de empuje, de autosuperación... Por ejemplo, hay más chicas que se animan a irse de estudiante Erasmus a Europa que los chicos».
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