san sebastián. DV. Llega el quinto contenedor de basura. Tras los dos verdes, el amarillo y el azul, nuestras calles se van a empezar a poblar de depósitos marrones para el reciclaje de la materia orgánica. La experiencia piloto, en la que participarán seis localidades de Gipuzkoa, implicará inicialmente a los vecinos de Amara. Una de cada tres familias de este barrio se ha apuntado voluntariamente a la iniciativa que convertirá estos residuos en compost. Medio centenar de contenedores de color marrón y con llave se colocarán en la calle para la recogida de esta basura.
La experiencia piloto comenzará dentro de dos meses porque es entonces cuando la planta de compostaje de Lapatx (Azpeitia) está previsto que empiece a funcionar. La iniciativa que dirige el Consorcio de Residuos de Gipuzkoa implica a Azpeitia, Azkoitia, Zumaia, Zarautz, Aretxabaleta y al barrio de Amara que, tras una campaña de información llevada a cabo el verano pasado, ha logrado que se apunten 2.630 familias, el 29% del total del barrio, logrando los mayores índices de inscripción entre los participantes. 981 familias se apuntaron tras una campaña de la Diputación y otras 1.649 se sumaron después de ser informados por los monitores contratados por el Ayuntamiento.
El alcalde, Odón Elorza, y el concejal de Medio Ambiente, Denis Itxaso, explicaron que hasta junio hay tiempo para que nuevos vecinos se apunten a la experiencia -teléfono 943 317582 o en la dirección ingurunea@donostia.org-, pero que una vez empezada ya no se admitirán nuevos voluntarios para no perturbar las estadísticas que se hagan. Los ciudadanos apuntados han recibido una pequeña formación y en breve se les hará llegar la llave con la que podrán abrir el contenedor. Esta medida se adopta para no 'contaminar' el compost con residuos no biodegradables que pudieran introducir al contenedor personas no comprometidas con la campaña. Los participantes recibirán igualmente un cubo y unas bolsas especiales para separar en casa los restos vegetales no cocinados. Cada dos días pasará el camión para recoger lo depositado en los 50 contenedores que se colocarán en la calle junto al resto de contenedores. Cuando se admitan los restos cocinados, la frecuencia de paso podría ser diaria. Según explicó Itxaso, ningún vecino tendrá los contenedores marrones a más de 100 metros de su casa.
Durante los seis primeros meses la experiencia se ceñirá a los restos vegetales no cocinados, para ampliarse después a toda materia orgánica, sea vegetal o animal, cocinada o no. «Ello nos proporcionará la mejor información sobre la calidad del compost que se obtiene en uno y otro caso», explica Elorza en una carta dirigida a los participantes en la experiencia.
Teniendo en cuenta que la basura orgánica supone el 42% del total de los residuos urbanos, se estima que una familia podría depositar en el contenedor marrón unos 310 kilos de restos al año -2 kg de materia orgánica generan 1 kg de compost-. Parques y Jardines se ha comprometido ha utilizar el compost resultante.
El objetivo municipal es lograr que los donostiarras lleguen a reciclar el 50% de sus residuos -hoy el 33%-. Elorza indicó que en tres o cuatro años toda la ciudad podrá participar en el reciclaje de la basura orgánica, una vez que esté construida la planta compostadora del norte de Gipuzkoa -probablemente en Zaldunborda (Irún)-. xxx
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