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Juicios en el campus

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Juicios en el campus
El decano de la facultad de Derecho, Javier Quel López, en la sala de vistas. [AYGÜES]
SAN SEBASTIÁN. DV. La imagen del estudiante de Derecho que asistía a clases magistrales, se limitaba a memorizar tochos considerables y a aprobar, con mayor o menor pericia, los consabidos exámenes para obtener la licenciatura se desmorona. Corren nuevos aires por la facultad decana del campus guipuzcoano de la UPV, donde se pueden escuchar comentarios como: «El Derecho no se pueda enseñar desde un púlpito» o «la fórmula memorística ya no nos interesa tanto». Y lo dice el decano, Javier Quel. «La memoria es interesante, y van a tener que seguir estudiando, pero de otra forma. Lo más importante es adquirir competencias». Porque, al fin y al cabo, la información está en los libros y en los manuales. Se puede consultar. Pero la destreza a la hora de defender a un cliente o elaborar un argumento jurídico hay que ejercitarla. «Hasta ahora el alumno salía de la facultad con mucha información pero con una formación en competencias baja. De lo que se trata ahora es de que el alumno que acabe la carrera sea al día siguiente competitivo en el mercado laboral».
Y para lograrlo, la facultad de Derecho -de donde cada año salen unos 60 licenciados- ofrece una formación «renovada», en la que siguiendo las tendencias del proceso de Bolonia las prácticas tienen un gran peso. Tanto, que han convertido un aula en una sala de vistas idéntica a la de cualquier juzgado, la primera de este tipo en el País Vasco. El mobiliario del estrado, con unas grandes sillas tapizadas en terciopelo de color granate y mesas de madera robusta, se ha recuperado de un juzgado de Eibar. También se ha colocado una barrera de madera que separa a los implicados en el proceso judicial de los oyentes. El ambiente es solemne. Impone con sólo imaginarse sentado en primera fila, la de los acusados. «Lo hemos reproducido lo más fielmente posible. De hecho, los alumnos mantienen la liturgia y visten toga».
En el papel de abogados
Esos estudiantes cursan los dos últimos años de carrera y han reaccionado «con asombro» ante las nuevas prácticas. «Están acostumbrados al viejo sistema. Se les llevaba a ver juicios, pero no habían tenido ocasión de actuar». Y, ahora, ellos son los protagonistas. «Es cierto que les da cierto vértigo, porque de ser un mero realizador de exámenes y trabajos han pasado a ser el protagonista de una clase. Con sus propios recursos intelectuales - cuenta Quel-. Hay cierta inquietud en el alumnado pero, a su vez, mucha ilusión, porque se están viendo a sí mismo como profesionales». Y verse como abogado sin todavía serlo es un aliciente.
El objetivo de estos juicios simulados es conseguir que los alumnos sean capaces de construir lo mejor posible los argumentos jurídicos, contestar a la otra parte y tengan la agilidad mental para, en un momento determinado, defender su propia posición frente al adversario. «Porque el jurista es un argumentador, un interpretador de la norma y tienes que estar a lo que dice la otra parte para defender tus propios intereses y eso es lo que le va a dar la habilidad, la destreza, para competir en la vida laboral. Es lo que pretendemos con esta sala», explica el decano.
Además, en este proceso cuentan con una gran ayuda: unas cámaras que graban todo lo que sucede en la sala de vistas, que está totalmente digitalizada, como las de los juzgados ordinarios. Hoy día, esas grabaciones digitales son las actas de los juicios, donde no es raro escuchar a un abogado referirse al minuto tal de la grabación a la hora de plantear un recurso. «El sistema de corrección a través de la grabación digital es muy importante, porque el alumno va a poder testar su propia actuación y el profesor va a estar señalando lo que él es incapaz de ver».
Pero no sólo se realizarán simulaciones de juicios. Siguiendo la estela de otras universidades, como la de Alcalá de Henares o de Oviedo, la facultad guipuzcoana espera llegar a un acuerdo con el Consejo General del Poder Judicial para que esta sala de vistas acoja juicios reales. Las exigencias pasan por tener una estructura física que posibilite la grabación digital y unos mecanismos de seguridad que propicien el funcionamiento de esta sala como un juzgado ordinario. «Reúne los requisitos formales», asegura el decano, quien reconoce que será «muy difícil» que se lleven a cabo juicios penales con detenidos, entre otras cosas porque no hay calabozo, «pero sí pretendemos que se puedan celebrar juicios de contencioso-administrativo, civil o laboral».
Quizá dentro de no mucho algún ex alumno de la facultad ejerza de abogado en esta sala en la que se desarrolló parte de su formación, completada con otras prácticas fuera de la facultad. Desde el año pasado, se está llevando a cabo una experiencia piloto y los alumnos realizan prácticas en despachos de abogados, administraciones públicas y empresas privadas con «magníficos resultados. El mercado jurídico se ha involucrado mucho en su formación».
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