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RSS | ed. impresa | Regístrate | 5 septiembre 2008

San Sebastián

CIUDADANOSJAVIER DENDARIARENA EL PROFESOR, CAMPEÓN
«No es lo mismo haber bajado una pista de esquí que haberla esquiado»
16.04.08 -

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«No es lo mismo haber bajado una pista de esquí que haberla esquiado»
S e celebró hace poco el Campeonato de Escuelas de Esquí. Candanchú, la suya, (suya y de otros muchísimos, incluido el presidente de la Federación, Eduardo Roldán) quedó campeona. En categoria de Damas y de Hombres. Él, Javier Dendariarena, uno de los instructores, subió al podium como campeón de profesores. En categoría de veteranos. Hablamos en el Ezeiza.
- Oiga, a mí lo de haber quedado campeón en la categoría B-28 me suena como eso de los cohetes misileados V2 creados por von Braun para Hitler.
- Nada que ver, mujer.
- Me imagino.
- La B-28 marca la categoría no ya de profesor sino de profesor veterano. Son ya más de cuarenta años enseñando a esquiar.
- Lo sé. Me han contado que mientras hacía la mili en Loyola, a cambio de clases de equitación...
- No sigas. Es cierto: a cambio de clases de monta, yo instruía a las hijas de un comandante a esquiar. En el pasillo de su casa...
- Así me lo dijeron. Creo que les enseñaba el giro llamado...
- La vuelta María, sí. Es un recurso para cuando estás fuera de pista y te encuentras una roca justo en la dirección de tus esquíes. Sacas el de abajo y lo cruzas...
- Yo diría que eso resulta completamente antinatural...
- Te cuento: en realidad, tanto cuando esquías como cuando montas a caballo, tu cuerpo reacciona instintivamente de la manera contraria a como tendría que hacerlo para no correr peligro. Cuando ves que te deslizas cuesta abajo, cuando sientes que el caballo se lanza al galope, tu reacción primera es echar el cuerpo hacia atrás, para frenar. Para frenar los esquís, el caballo y a tí misma.
- Y claro, lo que hay que hacer es dejarse llevar.
- Exactamente. Flexionar rodillas e ir a donde tus esquíes te lleven.
- 'Be water, my friend'. Mejor aún: 'be snow', sé nieve. O sé caballo.
- Justo. Pero dominando. De hecho, las botas han de estar perfectamente ajustadas pero sin que opriman pues son el instrumento que transmiten las órdenes que tus piernas envían a los esquíes.
- Vaya.
- Te diré más: hay quien asegura que para esquiar, para esquiar de verdad, sobran los bastones.
- Guau! Eso implica que los más puros de la nieve serán...¡los del snowboard!
- Casi. Sí pero no. No pero sí. Verás, lo terrible del snow es que el cuerpo no se desliza sobre dos tablas como en el esquí tradicional sino que descansa sobre un único patín. Eso es tremendo. Y genial. Por otro lado, el snow ha traído aires nuevos a la práctica de los deportes de la nieve.Y ha hecho que los fabricantes de esquí se pusieran las pilas.
- ¿Cómo?
- Pues, por ejemplo, desarrollando el esquí parabólico.
- ¿El 'carving'?
- Exacto. Al ser más estrecho en el patín, más ancho en cola y espátula y de línea afinada permite giros más cortos, apoyados en los cantos. De alguna manera, imita la maniobrabilidad del snow.
- Entendido. Oiga, usted es profesor en la Escuela de Esquí de Candanchú. ¡Qué distinto será aprender así a como lo hacían ustedes en sus tiempos mozos!
- El mundo del esquí ha cambiado radicalmente. Nosotros aprendíamos en Aralar. El que más había esquiado enseñaba a los demás. Esquiábamos con esquíes de 2 metros diez. Ahora yo lo hago con tablas de ¡1.60! Antes esquiabas tal como cayera la nieve. Nadie te la aplastaba ni te la convertía en una alfombra, casi en un tapiz. Ahora las máquinas pasan y repasan la nieve caída.
- Entonces el esquiar no era el acto social que es hoy...
- Tienes razón pero a cambio, reconoce que sigue siendo un deporte de riesgo. Y cuando te sales de pista no basta con ser un experto esquiador sino que has de conocer profundamente la montaña. Son ella y la nieve quienes te envían señales y te hablan. Incluso añadiré otra cosa: no lleves a esquiar a un amigo que no sabe esquiar. No le subas a pista. Con un poco de suerte, la bajará. Claro que la bajará. Pero bajar una pista nunca será lo mismo que haberla esquiado...
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