El director de la Central Nuclear de Ascó Rafel Gasca, ha sido destuido junto al jefe de protección de la central nuclear, Francesc González Tardiu, por una fuga readiactiva que se produjo en noviembre./ ARCHIVO

La central nuclear de Ascó-Vandellós tuvo el pasado mes de noviembre una fuga de partículas radiactivas por lo que se ha destituido al director de las instalaciones y al responsable de seguridad./ ARCHIVO
¿'Cabezas de turco'?
Greenpeace considera un "cabeza de turco" al hasta ahora director de Ascó I, Rafael Gasca, destituido por "minimizar" el escape radioactivo ocurrido en noviembre y notificado en abril.
El responsable de la Campaña Nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, ha explicado que tanto él como el también destituido Jefe del Servicio de Protección Radiológica de la Central, Francesc González Tardiu, son "cabezas de turco" para "salvar la cara" tras el indicidente.
Para Bravo, las responsabilidades deberían buscarse dentro de Endesa e Iberdrola y denuncia que estas compañías "no se quieren hacer cargo de su política de producción a toda costa, incluso a costa de la seguridad". "Quieren salvar un poco la cara, independientemente de quien tenga la culpa", ha dicho.
Greenpeace exige al CSN que "no se pliegue" ante los intereses de las centrales por minimizar la gravedad real del suceso para así reducir la cuantía de las sanciones económicas.
El CSN se juega su "credibilidad", según Bravo, en que mida con exactitud la radioactividad de las partículas emitidas desde noviembre. En este sentido, ha celebrado que hasta este Consejo haya reconocido ya que Ascó "ocultó información".
En esta línea se mantiene también el portavoz de ICV en el Congreso, Joan Herrera que considera que la destitución del director y del jefe de protección de la central nuclear Ascó I son "cabezas de turco", por lo que ha reclamado de nuevo la suspensión de la empresa ANAV, titular de la central ubicada en Tarragona, así como el cese de toda la junta directiva de la compañía.
"En este asunto no nos valen cabezas de turco, sino la suspensión inmediata de ANAV como titular de la central de Ascó", ha asegurado Herrera, y ha añadido que con ambas destituciones "se quiere correr una cortina de humo para camuflar la gravedad del incidente".
La Junta de Administradores de la Asociación Nuclear de Ascó-Vandellós ha destituido al director, Rafael Gasca, y al jefe de protección de la central nuclear de Ascó, Francesc González Tardiu, tras conocerse la
fuga radiactiva que se produjo el pasado mes de noviembre en esta central tarraconense. Según ha informado la nuclear de Ascó, la Junta de Administradores ha nombrado a César Candás, hasta ahora director de la central de Vandellòs, nuevo director de la planta de Ascó, en sustitución de Gasca.
La Asociación Nuclear ha acordado, además, González Tardiu, hasta ahora jefe del Servicio de Protección Radiológica de la Central, sea sustituido por Genís Rubio como responsable del Equipo de Protección Radiológica que está llevando a cabo la investigación y el análisis de este suceso radiológico.
Precisamente, Candás, además de dirigir la central, será el máximo responsable del proceso de investigación que se ha abierto para esclarecer la emisión de partículas radiactivas detectada hace cinco meses en la central. Tras la marcha de Candás, la planta nuclear de Vandellòs estará dirigida por Manuel Campoy Gurrea, hasta ahora jefe de Explotación de esta central, ha indicado a EFE un portavoz de la Asociación Nuclear Ascó -Vandellòs.
Escape de particulas radiactivas
Estos cambios en la dirección de la central de Ascó se producen sólo unos días después de conocerse, a raíz de una denuncia de la organización ecologista Greenpeace, la fuga radiactiva que se produjo el pasado mes de noviembre en la central tarraconense.
Las instalaciones de Ascó registraron el pasado mes de noviembre un escape de partículas radiactivas procedentes de la ventilación de la planta atómica, un incidente que se clasificó provisionalmente como "Nivel 1" en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares. Sin embargo, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) reclasificó el pasado lunes este suceso, elevándolo al "Nivel 2".
Pese a que el CSN apunta que el impacto radiológico sobre la población y sobre los trabajadores de la central sigue estando por debajo de los límites legales, la empresa realizará mediciones de radiactividad a todas las personas que han pasado por el emplazamiento desde el pasado 28 de noviembre.
En total se someterán a estas pruebas unas 800 personas, entre ellas decenas de alumnos del Colegio Maristas de Girona, que visitaron la planta el 4 de abril. Hasta la fecha, según el CSN, se han realizado mediciones a 579 personas, sin que en ningún caso se hayan encontrado indicios de incorporación de material radiactivo.