BILBAO. Ignacio Sánchez Galán aseguró ayer que «él nunca será un problema» en una eventual fusión de Iberdrola con otra compañía. El presidente de la mayor eléctrica española insistió en que no hay sobre la mesa «ni acuerdo ni proyecto de acuerdo» para una operación de concentración, pero se muestra bastante más proclive a un entendimiento con Gas Natural -siempre que no implique ventas de activos significativas- frente a su tajante rechazo al desembarco combinado de la francesa EDF y el grupo constructor español ACS. Sánchez Galán pidió a EDF que «oferte o calle» y deje de fomentar rumores en el mercado.
Si comprar Iberdrola cuesta los 100.000 millones de euros que algunos medios apuntan -una cantidad que a su presidente «no le parece mal»-, la empresa liderada por Florentino Pérez, «desde luego, no tiene el dinero necesario», afirmó. Evocó la magnitud de la cifra planteada, comparándola con la inyección de liquidez de 200.000 millones de dólares que decidió la Reserva Federal norteamericana y que causó gran revuelo en los mercados.
En vísperas de la Junta de Iberdrola, que se celebrará mañana, jueves, en Bilbao, y en el tradicional encuentro con los periodistas -que en esta ocasión fue multitudinaria, con 160 representantes de medios acreditados-, Sánchez Galán repitió hasta siete veces las condiciones necesarias para que los gestores de la eléctrica examinen «con cariño» una propuesta de matrimonio.
Las condiciones
El presidente no se refirió a la ecuación de canje, ni a la forma de pago, ni mucho menos entró en detalles sobre el reparto de poder. Declaró, eso sí, que los 300.000 accionistas de Iberdrola debieran tener el mismo trato, y que hará lo que esté en su mano para evitar que se produzca una compra sin prima de control, o que unos pocos accedan al control de la compañía sin pagar el precio adecuado.
El potencial comprador tampoco podría ser cualquiera. Condicionó una eventual operación a que en la entidad resultante no se diluyan ni el beneficio ni los recursos generados por acción, y agregó que la aportación de la otra compañía habría de añadir valor y solidez al grupo. Para que «de la suma de uno más uno resulten dos o más», otra de las exigencias, las desinversiones que decidan los reguladores de la competencia habrían de ser poco significativas.
De no cumplirse estos requisitos, Iberdrola seguirá como está, defendió Sánchez Galán, que recordó los hitos alcanzados por la compañía que preside. Tras la integración de Scottish Power y el avanzado proceso de compra de la norteamericana Energy East, la eléctrica se alza a los puestos de primera eólica del mundo, líder energético en España, primera eólica y tercera distribuidora del Reino Unido, y segunda eólica y tercera por almacenamientos de Estados Unidos.
Energy East, en verano
Pero «el ruido, las conjeturas, las elucubraciones y rumores» que tienen a Iberdrola como protagonista podrían interferir en la compra de Energy East, ya en la recta final. Sánchez Galán se mostró esperanzado de conseguir, en los comienzos del verano, el permiso de las autoridades de Nueva York, el único pendiente tras obtener las bendiciones de cuatro reguladores federales y otros tres estatales.
«Si las condiciones que impone el supervisor de Nueva York no nos parecen adecuadas, o no son adecuadas a nuestros intereses en renovables e infraestructuras, nos replantearemos la operación», dijo el presidente de Iberdrola. Los 6.500 millones a ella destinados se invertirán en algunas de las oportunidades que ahora mismo se presentan en el sector energético en Estados Unidos, añadió.
Sánchez Galán dejó claro que la eléctrica no tomará la iniciativa para crear un «gran campeón» nacional, porque ya lo es, ni está necesitada de una fusión como proyecto estratégico puesto que ya cuenta con sus propios planes. Incluida la compra de Energy East, el programa de inversiones de la compañía en el horizonte 2010 asciende a 24.000 millones de euros.
Finalmente, el presidente de Iberdrola desmintió que se hayan producido reuniones oficiales con los presidentes de La Caixa, Isidro Fainé, y de Repsol, Antoni Brufau, las dos compañías accionistas de control de Gas Natural. Al igual que con Florentino Pérez, presidente de ACS, los encuentros han ocurrido de forma casual, «en foros y saraos» empresariales, aseguró. COLPISA