san sebastián. DV. Es como una enciclopedia de la artesanía vasca. Carmelo Urdangarin acaba de presentar el undécimo libro de los Oficios Tradicionales, editado por el departamento de Innovación y Sociedad y Conocimiento de la Diputación. En esta ocasión, recoge por primera vez las experiencias de los maquinistas navales. «Supieron adaptarse al cambio de las velas por el vapor. Y solucionar los problemas mecánicos en alta mar. Luego llegó el motor de gasoil y también supieron adaptarse, hasta que en 1984 se creó esta carrera de estudios superiores», recalcaba el autor en la presentación, ayer en el Palacio foral, arropado por José Ramón Guridi, el diputado responsable del departamento y por Julen Zabaleta, el autor de exquisitos dibujos de los croquis explicativos.
El diputado recalcó que esta colección consigue «preservar los oficios y artesanos que poco a poco se van perdiendo. Estamos grabando en soporte digital dos especialidades, la de txistu y fabricantes de yugos. Lo mismo haremos con el resto de artesanos vascos. Así, si dentro de una década o dos desaparece el maestro, podremos ofrecer la posibilidad de aprender el oficio con estos documentos didácticos visuales».
En este undécimo volumen se recogen también artesanos fabricantes de txistus. Recalcó Urdangarin que «ningún pueblo como el vasco ha sabido sacarle tanto partido a un instrumento como los vascos al txistu». También de tamboriles y atabales, los restauradores de relojes, maderas, alfombras, fabricantes de marionetas, tallistas en madera, jugueteros, abarcas, modelistas, enmarcadores, encuadernadores, estuchistas, todos ellos con sus correspondiente foto y casi todos con un instructivo dibujo de fabricación y ensamblaje.
El experto recopilador de oficios vascos detalló la importancia de recoger más de 150 de ellos explicados por los mismos protagonistas y desgranó anécdotas bien jugosas. «Podrían ser reunidas en el siguiente libro», sugirió Guridi. Una fue la de encontrar un mamador o mamadora, una persona que chupaba el pecho atrofiado de las madres para que pudieran seguir alimentando a su bebé. «Encontramos uno en la Ribera. Un tipo muy mayor y tosco que no quería contar su oficio. Cuando nos íbamos, nos llamó para que volviéramos y nos dijo que nos daría una clase práctica si le llevábamos una chica de 18 años...». Un incidente en la Alcarria cuando fueron a buscar a un mielero tras un atentado mortal en Euskadi y las explicaciones del fabricante de fideos y macarrones itinerante por las ferias de Álava que tenía que dar un porcentaje de sus ventas a los agentes del orden fueron otras pinceladas que animaron la presentación.
Zabaleta, un pintor y dibujante aficionado con un talento especial contaba cómo dedica dos horas al día a dibujar, a sus 87 espléndidos años. «Siempre me ha gustado y he tenido facilidad. He trabajado de ello toda mi vida, haciendo croquis de las máquinas para que los compradores vieran cómo funcionaba».
Zabaleta tiene un récord muy difícil de igualar. Una colección de dibujos de todas las ermitas de Gipuzkoa, otra de 525 de Vizcaya y una tercera de 640 pueblos navarros. Y está preparando un libro con 190 imágenes antiguas pero ya desaparecidas y modernas y existentes de zonas de su pueblo, Elgoibar, para publicarlas en colaboración con el ayuntamiento local. Cada una llevará además un comentario obra del historiador local Pello Arrieta.