san sebastián. DV. La versión de Vlodomir L., el presunto autor de la muerte, hace dos años, de un joven ucraniano en Donostia se tambalea. La declaración de un testigo presencial del crimen, un joven que acompañaba a la víctima en el momento en la que resultó herida de muerte, puso ayer contra las cuerdas al inculpado. «Vlodomir le dio primero un golpe en el hombro. Nazar le empujó. Se enzarzaron y Nazar cayó al suelo. Cuando se levantó, las tripas le salían por fuera. Se las sujetaba con las manos», manifestó el testigo.
La segunda sesión de la vista por el presunto asesinato deparó un revés para la tesis de la defensa. El testimonio de Stephan, un joven también de nacionalidad ucraniana, testigo presencial de los hechos, puso en entredicho las manifestaciones que realizó la víspera el acusado, quien durante su deceleración negó toda implicación en lo sucedido.
El testigo indicó que el día de los hechos se encontraba sobre las tres y media de la tarde en el pub Tanit de la calle Eustasio Amilibia cuando el acusado le dijo que saliera del establecimiento. Una vez en el exterior, «Vlodomir se encontró con Nazar y el acusado le dio primero un golpe en el hombro. Nazar le empujó. Hubo un forcejeo y Vlodomir le agredió con un cuchillo que llevaba en la mano. Yo vi la hoja del arma», relató a través de una intérprete el testigo.
Stephan relató que la víctima acusó la cuchillada. «Nazar cayó al suelo, pero se levantó enseguida. Las tripas le salían del vientre. 'Se me sale todo' me dijo. Yo eché a correr. Nazar también lo hizo. Se sujetaba las tripas con sus manos. Corrió unos metros y cayó de nuevo al suelo 'No puedo correr, ayúdame', me dijo.»
El testigo relató que tras los hechos se dirigió a casa de uno conocido con la finalidad que comunicara lo ocurrido a los servicios de emergencia y atendieran a la víctima.
Stephan manifestó que apenas conoce al acusado, que lo había visto en dos ocasiones. Asimismo, señaló que el día del suceso, venían de festejar una celebración junto a la víctima y dos amigas.
«¿Por que lo has hecho?»
En la sesión de ayer testificaron asimismo varios agentes de la Ertzaintza que intervinieron en diferentes fases de la investigación. Uno de ellos participó de manera directa en la detención. «Disponíamos de una fotografía de Vlodomir. Yo, además, le conocía del palacio de hielo del Txuri, donde había trabajado en el mantenimiento de la pista». El testigo relató que se dirigieron a la Parte Vieja, donde el sospechoso residía. «Preguntamos en el bar Casa Vergara a ver si le conocían. Nos dijo que sí, que precisamente su madre limpiaba el bar. Justo en aquel momento pasaba por la calle una amiga del acusado. El del bar nos lo hizo saber y la seguimos hasta el barrio de Egia. Allí, la chica se introdujo en un portal. Por unos segundos le perdimos de vista. Al poco, sin embargo, vimos salir del lugar a una persona cuyos rasgos físicos coincidían con los del acusado», relató el policía.
El testigo recordó que tanto él como su compañero de patrulla se identificaron ante el acusado, a quien obligaron a tumbarse en el suelo. «Le preguntamos si sabía por qué estábamos allí. Nos respondió que sí. Le dije que por qué lo había hecho y dijo: 'porque tenía problemas con él'».
El policía manifestó ante los miembros del jurado que deberán pronunciarse sobre el grado de culpabilidad del acusado, que en el registro corporal al que fue sometido el sospechoso hallaron la navaja que se utilizó en el crimen. En este sentido, precisaron que fue el propio acusado quien les desveló que portaba el arma.
Rubén Múgica, abogado del joven inculpado, hizo saber a la magistrada presidente del proceso la, a su juicio, presunta ilegalidad en la que habrían incurrió los agentes al interrogar al acusado antes de proceder a leerle sus derechos.
En la vista declaró igualmente un hombre de nacionalidad rusa que acostumbra a reunir a compatriotas suyos en un local de Donostia para fomentar los lazos de unión entre ellos y disfrutar de su música y su folklore. El testigo indicó que en el transcurso de estos encuentros, en alguna ocasión Vlodomir L. había protagonizado enfrentamientos verbales con otras personas. «Cuando esto sucedía, yo les pedía que salieran del local. A mí me respetaban», dijo.